miércoles, 10 de junio de 2026

Hacia la sencillez

 


“El mundo que nos rodea es tremendamente complejo, pero las lentes o reglas que utilizo para observarlo y aproximarme a su orilla son cada vez más sencillas"

John Musti

sábado, 6 de junio de 2026

Ensimismados


Se sentaron enfilados en el largo banco corrido, ataviados con sus móviles. El lugar circundante se había dispuesto para la larga conversación saboreada, pero nunca nadie llegó a pronunciar palabra. El mundo del compartir, del aproximarse al otro, había quedado ensimismado en la pantalla azulada de sus dispositivos de última generación. Todo su viaje había quedado reducido a eso: verse envueltos en la pequeña superficie de cristal líquido y sofisticado sobre la que fijaban atentamente su mirada. El cuerpo, acompañando este concierto mudo, feneció también en su expresión no verbal. Se trataba de una enumeración de cuerpos, aditiva, dispuesta como una batería militar sobre el paisaje de verdor y poesía arbolada que los rodeaba.

Sí, a pesar de todo. A pesar del clamor florido y el concierto centenario de arquitecturas que salpicaban el lugar en el que se encontraban. A pesar de las voces ancianas que, con amabilidad, invitaban a la compra de sus trabajados enseres. A pesar del piar y el arrullar concertado de la fauna que inundaba este hermoso paraje. Sí, a pesar de todo ello, la ciudad quedó apagada en los cuerpos muertos de estos audaces tecnológicos: hombres y mujeres, adolescentes y niños. La palabra, cuando lograba entrelazarse, apenas era un breve cumplido, un ahorro energético sin cruzar la mirada, sin alzar la cabeza. La complicidad se extinguió.

Todo su mundo había quedado encerrado. Toda posibilidad de compartir entre ellos se sabía incómoda. La palabra, pues, se volvió ataúd. Y la conversación apasionada quedó para el libro de los recuerdos y el rememorar de los abuelos más longevos. La ciudad, con sus muros cargados de batallas, avatares y singulares acontecimientos, había perdido para sus huéspedes transitorios toda posibilidad de fascinación.

Sentado, atónito y en la proximidad física, pude contemplar cómo todo aquel paisaje se había convertido en una gran ruina de ruido y bestialidad fantasmal, un escenario congelado e inhóspito, incapaz de captar la atención de sus visitantes; incapaz de seducir lo mínimo necesario para invitar a la fiesta del compartir. Todo, sin embargo, había quedado reducido a aquel pequeño mundo interior y digital, el de la mirada absorta e inexpresiva: la de un cadáver que cree gozar de buena salud.

¿Dónde quedó aquel poder cautivador que invitaba a sus visitantes a envolverse en la carne de la ciudad? ¿Y dónde quedaron sus visitantes, los que siguen insistiendo en escuchar el canto matutino y el sigiloso silbido urbano de su noche?

6 de junio. Acacías











viernes, 5 de junio de 2026

Esta ciudad

 

Esta ciudad no tiene morfología.

Abandonó la métrica y la disciplina del diseño.

Se abrió como las tripas orgánicas de un animal muerto que busca resucitar.

Y resucitó sin historia.

Sobrevoló su pasado, pero no pudo encontrarlo: no existía.

Los hombres se encargaron de extinguirlo.

O su nacimiento nunca quiso tener historia y tradición.

La tradición queda impresa al nacer,

como quien ya se sabe envuelto en el cariño que le profesan sus padres y abuelos.

La tradición no es un deseo; es un derecho humano anclado en nosotros desde que nacemos.

Aparece como un acto mágico que nos señala la cuna de la que provenimos: un mapa seguro de regreso a casa cuando nos hallamos perdidos.

¿Por qué hemos mitigado el valor y el calor de su abrigo?

¿Por qué la ciudad insiste tanto en borrar sus huellas centenarias, las que protegen de la lluvia fría y de sus tempestades?

¿Acaso el hombre no ha sabido contenerse?

¿Acaso hemos perdido todo atisbo de memoria?

¿Acaso ya no queda aquí nada donde podamos reconocernos?


5 de junio, Acacías. Colombia

 

miércoles, 3 de junio de 2026

Apresúrate


 



"La vida huye; no seas tan reacio a la felicidad cuando se presenta; apresúrate a gozarla"

Stendhal


lunes, 18 de mayo de 2026

La despedida




Ella se despidió anoche: su última palabra

Sonó a despedida de culpa, de quien culpa y no es culpable de nada.

Sonó a sonrojo y herida, de quien ha sido herido y no hiere.

De quien ha padecido estruendo y quebranto, pero no reconoce su golpeteo y retintineo en el otro.

Su despedida. Sí, su despedida, sonó a quien creyó haberse subido a un tren del amor hacia ninguna parte, sin saberse maquinista de su propio destino.

Sonó a quien considera al otro déspota y tirano, y se mira leve, como la lluvia que apenas moja.

Sé que tu despedida volvió a arrojarme todo, todo lo malo de nuestra historia. Y todo el dolor que padeciste por ella.

Pero yo también padecí, también excavé a las profundidades. Y por eso mismo. Justamente por eso, no podré despedirme nunca.

La despedida sería aquí, y bajo esta luz transparente del presente, una vulgar y escondida escenografía

¿Cómo podría despedirme de un amor que tocó y resonó tan adentro y ha decidido quedarse para siempre?

¿Cómo podría despedirme, aunque fuera a golpes salvajes, de una huella de amor que ha pasado a ser mi propia arquitectura, mi propio alfabeto del cuerpo y el alma?

Lo siento mucho. No podré fingir como creo tú ayer fingiste, acalorada por el arrebato.

Lo siento. No, no podré desprenderme. Jamás podré desprenderme de ti. Porque esta lluvia, este bálsamo que ahora refresca y caldea mi vida ha sido y es parte del sufragio de tus ideas y ternura. Porque se alumbró bajo tu luz y tierna esperanza. 

Lo siento. No me vestí de actor para despedirte. Al contrario, se me cayó todo. Estoy desnudo ante ti.

Lo siento. Sí, lo siento. Esta herida es mía, tanto como tuya. Y esta lágrima interminable es mía, tanto como tuya. 

Porque ahora sé que te quedaste para no despedirte nunca

 

18 de mayo de 2026. Acacías, Colombia. 


martes, 5 de mayo de 2026

'Cómo vivir una Tesis Doctoral'. Charla en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima, Perú











Estamos muy contentos de haber participado en los cursos de doctorado que organiza la Pontificia Universidad Católica del Perú, desde su Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Acompañado por los profesores, estudiantes de doctorado y por la directora de estas jornadas, Susana López, hemos podido compartir nuestra experiencia de investigación de doctorado y el recorrido vital que arropó nuestro trabajo. Muy agradecidos por esta fértil experiencia. 

sábado, 25 de abril de 2026

Atentos al mundo

 




'Al detenernos tanto tiempo en el autoconocimiento corremos el peligro de abandonar o descuidar el hermoso legado planetario que nos rodea. La autorreferencialidad tiene que ligarse o dialogar con el conocimiento del mundo, aunque sea apenas casándose con sus principales líneas maestras. La huella o pincelada de la Tierra cobrará un valor o significado infinito cuando sepamos conjugar la exploración del "yo" con el saludable equilibrio de la adherencia biocultural y orgánica, la que aporta el viaje y el reconocimiento de los territorios, más allá del conocido. Mucho más allá del lugar o nación en el que hemos nacido. Me atrevería a decir que solo así el hombre llega casi a completarse. Y es que este último fin o desafío es del todo imposible e improbable’


John Musti

 

lunes, 13 de abril de 2026

La tierra, la casa y la vida como totalidad

 


Emergemos del todo terrestre, respirable y habitable de la Tierra: nuestro planeta. Es el espacio condicionado de lo cultural y la educación incompleta que recibimos y hemos construido, en torno a nosotros mismos, el que cercena nuestra extensión como sujetos e individuos del todo. En detrimento de un lugar circunscrito y poblado de miedos a lo desconocido.
Cada vez me doy más cuenta que cuando emprendí mi viaje a Argentina, nunca me desplacé, aparté o abandoné mi hogar. Simplemente abrí los ojos a la totalidad de la que formamos parte. 
Eso me tranquiliza profundamente, porque ahora reconozco que la casa, el refugio del hombre, se encuentra en todos los sitios y en todos los lugares de este bellísimo planeta. Al unísono.

Fuerte abrazo, querido Nachete 🥰😘

martes, 31 de marzo de 2026

Semillero

 


“De aquella semilla esta siembra,

de aquel nacimiento esta luz.

De aquella batalla esta paz,

de aquel crepúsculo nuestro amanecer”

                                                                             

miércoles, 25 de marzo de 2026

sábado, 28 de febrero de 2026

Extinto

 


"Únicamente al extinguirnos abriremos la posibilidad de comenzar una nueva era de amabilidad, empatía y proactividad planetaria"

John Musti

jueves, 12 de febrero de 2026

Jardín de luz y memoria

 


Rico eres de materia,
pobre de fragancias verdaderas;
mariscos, perlas, azabache…
tu piel se estira, se muestra,
mendigando miradas que no alcanzan a verte.

Has perdido las estaciones:
el oleaje del mar,
el aroma de la castaña,
la nieve que cruje bajo los pies,
la rosa que susurra su historia.

Hueles a jazmín enlatado,
pero tu boca guarda secretos de tiempos antiguos
que solo los ojos del corazón pueden descifrar.
Pobre ilusión de riqueza desenfocada…
por ti no pasan los años,
pero la vida late en tus venas
como un edificio antiguo lleno de historia y luz.

No ríes,
pero puedes reconstruir la risa como un arco perfecto.
No amas,
pero puedes abrir un espacio donde el amor entre y se quede a vivir para siempre.
No lloras,
pero tus lágrimas son semillas que germinan silenciosas,
levantando columnas de compasión y perdón.

Has cerrado los ojos,
y nadie te ve…
pero en tu jardín secreto cada herida es raíz,
cada recuerdo, un ladrillo de memoria viva.

Allí habita tu riqueza invisible:
la luz que mantienes encendida,
la comprensión que flota como aire entre los muros del alma,
el perdón que sana los cimientos
de tu historia y de la historia que compartes con otros.

Eres más que ausencia de miradas:
eres memoria despierta,
jardín que florece en silencio,
obra de arte que respira
entre estructuras invisibles y espacios de luz.

Hoy, cada sombra, cada silencio, cada piedra del camino
es parte de la arquitectura única de tu vida.
Y aunque el mundo no siempre lo perciba,
tu luz y tu jardín secreto siguen creciendo,
intactos, inquebrantables, eternos.

Texto dedicado por Ignacio Abad a Juan Moreno

sábado, 31 de enero de 2026

No fue una sola voz

 



No fue una sola voz.

Fue un temblor bajo la piel,

apenas perceptible,

como cuando algo empieza a mudar

sin que todavía se note.

Algunos lo sintieron en diciembre.

El cuerpo exhausto,

la savia bajando,

y una alegría impuesta llamando a la puerta

cuando aún no había terminado el repliegue.

Otros lo sintieron en enero.

Cuando se les pidió comenzar

con las manos todavía húmedas de despedida,

enterrando lo que no había muerto del todo.

—Se acabó —dijeron las fechas.

—Empieza de nuevo.

—Avanza.

Y muchos cuerpos no pudieron.

No por fragilidad.

Porque estaban vivos.

Había cuerpos cerrando.

Cuerpos gestando en la oscuridad.

Cuerpos vacíos que necesitaban quietud

para no romperse.

Pero el calendario no escucha.

El calendario decreta.

Traza finales exactos

sobre procesos inconclusos.

Anuncia comienzos luminosos

donde aún no hay pulso.

—Es solo una fecha.

—Así funciona el mundo.

Y así comenzó la violencia lenta.

La que no deja marcas visibles.

La que exige adaptación

mientras algo se desplaza de su lugar.

La de brindar sin sed.

La de prometer sin deseo.

La de sonreír

cuando el cuerpo pide sombra.

Muchos se forzaron.

Apretaron la mandíbula.

Alinearon propósitos.

Ordenaron agendas

para no escuchar el desajuste.

Otros sintieron algo más hondo que el cansancio:

una vergüenza muda.

—¿Qué me pasa?

—¿Por qué no arranco?

Nadie les dijo que no estaban rotos.

Que lo que no encajaba

era el ritmo.

El calendario avanzó.

Siempre avanza.

Enero cumplió.

Febrero obedeció.

Las semanas se alistaron

y se alinearon como soldados.

Desde fuera, todo funcionaba.

Por dentro, algo se estaba rompiendo despacio.

Cuerpos empujados a empezar

cuando todavía estaban despidiéndose.

Cuerpos obligados a producir

con el duelo alojado en los huesos.

Cuerpos que sabían —sin palabras—

que algo había terminado

y no tuvieron permiso para honrarlo.

Pero la vida no era eso.

La vida era un animal antiguo.

Tenía estaciones invisibles.

Mudas lentas.

Tiempos de repliegue

que no cabían en ningún calendario.

Algunos enfermaron.

Otros se endurecieron.

Otros se volvieron precisos y vacíos.

Y unos pocos —muy pocos—

hicieron algo distinto.

Dejaron de violentarse.

Siguieron usando el calendario,

porque el mundo lo exige,

pero retiraron de él

la obediencia interior.

Permitieron que el año terminara

cuando terminó.

Permitieron que el nuevo comenzara

cuando algo, por fin,

se movió.

No lo anunciaron.

No lo defendieron.

No lo explicaron.

Simplemente escucharon.

Y en ese gesto mínimo,

casi invisible,

algo volvió a su sitio.

No el sistema.

No el orden.

El corazón.

Porque cuando la vida deja de forzarse,

el tiempo se vuelve latido.

 


lunes, 5 de enero de 2026

Buenos alimentos para comenzar el nuevo año

 


"Prefiero dibujar a hablar. Dibujar es más rápido y deja menos espacio para la mentira"

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Aprendiz

 


Aprendiz

Aprendiz de cuna y en el crepúsculo de la vida

Aprendiz al nacer y al morir

Aprendiz de amor y amistad

Aprendiz de ciudad y paisaje

Aprendiz de conocimiento

Aprendiz de concierto y certezas

Aprendiz de incertidumbre y pérdida

Aprendiz de viaje, descubrimiento y sorpresa

Aprendiz de amanecer, atardecer y noche

Aprendiz de nostalgia y ensoñación

Aprendiz de comienzo y de final

Aprendiz. Sí, aprendiz 

Siempre un rendido aprendiz

De no ser así no habré de aprender nada

 

Riva Ligure, Italia. Acariciando noviembre. 2025

La lágrima peregrina




La lágrima peregrina

Acomodada la lágrima ha decidido viajar a las postrimerías del llanto. En su nacer, esta lágrima rebelde, decidió exiliarse para llorarse sola. Y sola quedó, aceptando su orfandad de llanto. 

Pero es tanta la soledad que sintió que no pudo aguantarla. Pronto comprendió que la lágrima solo limpia cuando canta en el concierto sostenido del llanto abierto. Pronto supo que haberse encondido, prófuga, la arrastraría al fango oscuro al que nadie accede. La lágrima ha nacido para compartirse con sus iguales. Ha nacido para rebelarse infinita en la rotura inacabable del corazón que arrastra un duelo.

Es incapaz de lavar, por sí sola, todo un corazón devastado, inmenso en sus recovecos, hendiduras y laberintos. Esta lágrima inicial, depuso su vuelo o quiso volar sola. Por eso perdió sus alas. Y tuvo que perderlas para preguntarse por su verdadera naturaleza.

Para lavarse en la pérdida no basta con una tímida bocanada de agua tibia, no alcanza con la impetuosa salpicadura de la lágrima única y refugiada, casi cobarde. Solo el estruendo del llanto ensordecedor, de la multitud lacrimógena, será capaz de limpiar al corazón herido y padecido. La lágrima que inició, en consecuencia, este viaje huérfana y desnuda, será ahora vendaval que sacude al cuerpo, un llanto en comunidad adherido al corazón. A borbotones canallas, sin medida y sin freno.

Siendo así, el llanto cumplirá con su cometido y la lágrima volará infinita

 

Belgrado, Serbia. Octubre 2025