Seis cuerdas, seis sonidos tejidos por las llamas del viento. Un patio, luz distinta; su sombra apagada. La tarde despeja las dudas, el hombre se levanta. Seis han sido sus sueños, seis sus profecías. Corre sin sentido los metros marcados en la orilla del mar. La arena ha borrado todo, ya no queda nada.
lunes, 13 de agosto de 2012
Hexágono
Una forma limpia descansa sobre la tierra. Crea un lugar desde sus geometrías. Abre y cierra un espacio onírico, incapaz de ser capturado. La medida del hombre entendida desde su naturaleza, la medida del hombre extendida desde su alma.
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lunes, 23 de julio de 2012
Más cerca del cielo
La visita al Colegio Maravillas provocó en mi una extraña experiencia, mezcla de sensaciones de ligereza en el propio cuerpo, como si estuviera despegando de la tierra, y de intriga al mismo tiempo, al ignorar la procedencia de esa fuerza impulsora de la materia que sin lugar a dudas no se hallaba allí, encapsulada para mostrarse a cualquier visitante.
Días más tarde, descubrí que esa fuerza o hechizo que toma posesión de nuestras sensaciones no es un impulso localizado y que por mucho que insistamos en buscarlo no lo encontraremos. Quizás, tan solo podamos crear las circunstancias para que, llegado el momento, haga acto de presencia y nos lleve.
Tal vez solo fuera necesaria una gran admiración por el maestro y algunas lecturas previas como las Lecciones de equilibrio de Juan Antonio Cortés, donde Paul Klee y Alejandro de la Sota se dan cita en “un ejercicio magistral de levitación”.
Conseguir una humilde y sincera estética basada en la veracidad de la expresión, en contraposición al funcionalismo y el organicismo apriorísticos, falsos y fatuos.
Foto: Gimnasio del Colegio Maravillas
Arquitecto: Alejandro De la Sota
viernes, 13 de julio de 2012
Mañana
Mañana
Mañana será otro día, otro día. La ciudad no murmurará más locura, será ternura, tu abrazo. Cada ladrillo que caiga desde los cielos congelados acampará en tus rodillas, construirá tus arterias. Podrás volar alto, tanto como imagines y las sombras que no te escucharon te invitarán a cenar con ellas. Mañana será otro día. El cielo velará por tus ojos y la ciudad gritará alegría. Los tímpanos de acero borrarán sus lamentos y aparecerán como estrellas en tus sueños, iluminando las sendas y los caminos. Podrás subir a la cúspide del mundo amando cada uno de tus pasos, y en ellos verás a todos tus seres queridos. La tiza del dibujo de la tierra será el trazo de tu cuerpo, de tu memoria, de tu vida. Mañana será otro día. Cada instante será tu aliado y albañil de tu futuro, y sólo por soñar un poco, por seguir creyendo, que mañana será otro día…
Ufarte
sábado, 7 de julio de 2012
Luz para los ojos del hombre
La geometría ortogonal de lineas claras y espesas se quiebra en el techo. La luz penetra inundando el espacio central de la librería para que el ojo del hombre se aproxime al objeto con el que busca encontrarse.
Es fácil estar aquí, moverse entre los libros... casi sin darnos cuenta la lectura llega a nuestras manos, a nuestros ojos, a nuestra consciencia.
Sólo cuando los componentes constructivos de un edificio, las formas que se deducen de ellos lógicamente y el saber empírico se colorean con lo que podríamos llamar el arte del juego, estamos en el camino correcto. La técnica y la economía tienen que estar siempre en conexión con el encanto enriquecedor de la vida.
Alvar Aalto
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Crítica y análisis de arquitectura
sábado, 30 de junio de 2012
Asfalto
Embrutecido está el tiempo, como una tormenta eterna de asfalto oscuro. Todas las calles y escaparates huelen del mismo modo, impersonales, sin compasión. Cada lágrima que veo escapa de mis manos, huye despavorida sin dar tiempo a hablar con ella. Cada rostro desfigurado susurra cosas, pero no las cuenta. Tal ha sido la desdicha que nada ni nadie habla, que nadie abre los ojos, cerrándolos con esclusas de acero. Todo ese asfalto angustia tanto que el camino ya no se empieza. Cada paso que damos es ruido, cada aliento bocanada. Silencios que se apagan y no se miman. Disueltos en la velocidad de la locura cada sendero lento supone un gesto de rebeldía contra el sistema. Demolidos los tímpanos por el asfalto de la autopista del tiempo, nuestra mirada entornada mira tras una ventana rasgada en la que sólo la punta de nuestros dedos es libre.
Lágrimas
Aquellos besos han vuelto a mirarme a los ojos,
laguna tras laguna.
En un infarto en el desierto que deshiela sentimientos enterrados, sacudidos.
El silencio gritando en las grietas,
en los rincones que no he tapado,
murmullo tras murmullo.
Tanta claridad manchada por el recuerdo,
de espigas llorando…
Quebranto tras quebranto.
laguna tras laguna.
En un infarto en el desierto que deshiela sentimientos enterrados, sacudidos.
El silencio gritando en las grietas,
en los rincones que no he tapado,
murmullo tras murmullo.
Tanta claridad manchada por el recuerdo,
de espigas llorando…
Quebranto tras quebranto.
domingo, 24 de junio de 2012
Una tumba tranquila para las almas perdidas
Dar un orden a la muerte a través de la arquitectura, poéticamente...
Dentro de cada una de esas cajas viven eternamente los ojos de la humanidad. Hombre que buscas tu propia alma en el incesante fluir del latido que te une a la creación, más allá del horizonte que divisa cualquier mirada; esta es tu casa.
Para este proyecto, creo, he arrinconado preocupaciones de escasa importancia, proyectos injustificados, materiales inservibles, detalles inútiles. He tratado de no escuchar a la voz tentadora de tantas sirenas, de mantenerme alejado de las distracciones y de todo aquello que no se hubiera demostrado necesario. Sólo he mantenido lo esencial. He tratado de descubrir el misterio y la trascendencia del lenguaje entre el silencio. Un silencio conquistado gracias al deseo de dispersar la propia voz en el vasto y anónimo campo de acción de la arquitectura.
Cesar Portela
domingo, 17 de junio de 2012
Contextos
La arquitectura ha encontrando en el territorio y el lugar un campo de inspiración donde proyectar sus aspiraciones, unas veces encontradas, otras tantas inventadas, y en ocasiones el fiel producto de la investigación creativa y proyectual del arquitecto. Sin lugar a dudas el lugar o el territorio, en sus plurales e infinitas posibilidades constituye una extraordinaria plataforma donde verter ideas, sueños y realidades compartidas. La arquitectura encuentra en este aliado un motor de empuje, de estabilidad, pero también de fractura, de cambio e intercambio: la arquitectura explora el lugar y lo transforma y a su vez se ve fuertemente modificada o alterada por sus leyes inexorables, naturaleza y características. A diferencia de las artes, y tal y como ha apuntado entre otros Marina Waisman, la arquitectura no posee una unidad cultural significativa propia e individual que permita situarla en cualquier lugar, sin que por ello puedan verse alteradas las condiciones elementales y esenciales de esas unidades. Gran parte de los significados de la arquitectura le vienen dados precisamente en el campo o contexto donde al final deciden implantarse, y es precisamente el contexto; en todas sus variables, el que suma, modifica, cualifica e identifica el artefacto arquitectónico. No obstante hay que añadir, y con respecto al arte, que la idea y aclaración de Waisman construida en torno a los años setenta se ha visto alterada. Desde entonces el arte ha prolongado su investigación en materia de “acción” urbana o paisajística. Las leyes de apropiacionismo y cohabitación entre el arte y la ciudad o el lugar han superado las fronteras perceptibles que el filtro de hace más de cincuenta años permitían ver. Ahora, ya en el mundo contemporáneo, el arte ha invadido la ciudad y la sociedad, empapando a ésta y fracturado los límites culturales y significativos que tiempo atrás estaban algo más definidos. El arte ha escogido esta senda que había sido una conquista casi exclusiva de la arquitectura. Sin embargo, debe señalarse un aspecto que modifica y altera profundamente todo el argumento anterior. Efectivamente, y aunque el arte haya depositado parte de su energía en la ciudad y el contexto para concluir su propuesta artística, y en esto haya visto mermada en parte la base de autonomía en los términos en que se daba, sin embargo, sus recorridos se producen todavía algo distanciados con respecto a la ciudad, el lugar, el contexto y la sociedad en la que participan y se desarrollan. Un gran número de actividades siguen manteniéndose dentro de la transitoriedad y lo efímero no dando tiempo a su asimilación y por lo tanto, no son lo suficientemente contundentes para variar o trastocar la personalidad existente de la ciudad. Este aspecto, resulta crucial para establecer un punto de dominio o diferenciación que le es propio casi en exclusiva; para fortuna o desgracia de la disciplina, a la arquitectura. La arquitectura deposita un torrente de fuerzas, recogidas del lugar, que antes o después terminan confluyendo en el territorio de la realidad del que nacen y en el que al final terminan siendo protagonistas. Cada uno de nosotros, por muy atentos o inconscientes que seamos de la ciudad o el lugar donde vivimos, nos vemos directamente o indirectamente envueltos en esa “experiencia integradora”(Zevi) que es la arquitectura. De otro lado, y aunque exista una fracción del arte vinculada a una posición ético-social crítica, en la inmensa mayoría de las ocasiones, el arte no busca proposiciones encaminadas a resolver conflictos, exponer argumentos y aclarar ideas, sino simplemente a expresar fuentes emocionales que le son propias y que no pueden ni deben entenderse desde el lenguaje de la arquitectura. En parte, y recuperando a Sontag, la tarea del arte se diluye en el complejo mundo de las sensaciones y las emociones, y no es tarea de aquél, basarse en elucubraciones o argumentos de contenido teórico necesariamente. Sontag va más allá cuando afirma contundentemente que la función de la crítica es precisamente la de borrar las huellas reflexivas que buscan siempre en el arte una dosis de contenido interpretativo que es precisamente el primer indicio, según la autora, de la debacle y colapso de la crítica.
En la arquitectura, empero, y así se defiende aquí, sucede todo lo contrario. En las líneas de arriba, se afirmaba que la arquitectura no podía constituir una unidad cultural autónoma al basarse en una serie de relaciones ilimitadas que se producían entre la arquitectura y el lugar físico y social donde se producía. De igual modo, y a diferencia del arte, la arquitectura y precisamente por constituir parte integrante de esa estructura histórica del entorno, compone una fracción más que ayuda a comprender e identificar el lugar donde nos encontramos. No se trata ya; como pasaba en el arte, de expresar emociones o significados que como se apuntaba, no intentan explicar, en parte, el mundo y su funcionamiento. La arquitectura, al formar una pieza integrante de esa estructura, dibuja ya los recorridos que explican el por qué de la ciudad, del lugar, de su identidad, de su sociedad, y de las formas de habitar que la constituyen. Por lo tanto, la arquitectura y su relación con el territorio, no es accidental, ni puramente expresiva o emocional, sino el resultado de los vínculos necesarios y estructurales que se producen entre la arquitectura y el entorno vivencial en el que se da. Este aspecto resulta crucial para diferenciar y situar dos disciplinas que en el mundo contemporáneo en el que vivimos prácticamente llegan a ocupar, en ocasiones, el mismo territorio de acción: la ciudad y el paisaje.
Bajo esta perspectiva compartida, resulta imprescindible señalar los campos de actuación que podrían todavía, y a pesar de la insistencia exterior, considerarse únicamente propios de la arquitectura y a lo sumo del urbanismo. Siguiendo con lo expuesto, a la arquitectura se le confiere un papel social de protección que no le es propio totalmente al arte. Sobre esta problemática el debate podría extenderse mucho, debido a la enorme cantidad de reflexiones vertidas que desde el siglo XX hasta nuestros días se vienen produciendo. Sintéticamente, deben apuntarse que han habido dos recorridos fundamentales que lo ilustran: en un primer lugar la crítica que surgida bajo la luz confusa de la postmodernidad ha tendido a corregir las reductivas propuestas encabezadas por el funcionalismo y la arquitectura moderna con enfoques que han criticado fuertemente la estructura ideológica donde se asentaba la modernidad. De ahí, su propuesta destructiva contra una versión excesivamente intelectual y racional de la arquitectura que consideraban superada y que fortaleció una lectura comunicativa y ecléctica de la arquitectura postmoderna que condujo en su base a una alternativa arquitectónica que sin embargo no llegó realmente nunca a cuajar definitivamente. La problemática "Post" sobre las posibilidades de la arquitectura llegó sólo a exponerse, pero nunca a resolverse y en ese camino terminó diluyéndose.
Otra alternativa, sin embargo, ha cobrado fuerza y rigor progresivamente en la escritura crítica que arranca aproximadamente durante los años 40. Desde ese momento, y empujada desde una serie de arquitectos algo descontentos con la praxis e ideología de la modernidad, han ido abriéndose recorridos que manifiestan la pluralidad de la modernidad y en concreto de la arquitectura moderna, poniendo en tela de juicio los exámenes evaluativos de los excéntricos postmodernos. Su postura, encaminada a resolver las fuentes apagadas de la arquitectura moderna tendió un brazo a aspectos todavía entonces no pensados o descubiertos en la disciplina. Ese margen de maniobra, permitió a la modernidad mantenerse subterráneamente oculta, pero atenta al paso acelerado y precipitado del “baile de espectros”(Sola Morales) de los arquitectos postmodernos. De ésta última alternativa, se entiende una reflexión que afortunadamente ha querido seguir subrayando la condición social que la arquitectura sigue sustentando y la importancia que dicha estructura tiene en el quehacer proyectual. Desde esa condición social, quizás repetida y compartida en estas líneas se subraya una idea que los modernos compartieron y que hoy recobra nuevas energías. El lugar y el territorio de la ciudad, su estructura social e histórica siguen constituyendo la mejor herramienta y fuente de fuerza con la que pensar y construir la ciudad y los espacios de acción del habitar contemporáneo.
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Crítica y análisis de arquitectura
domingo, 10 de junio de 2012
Un camino hacia los infinitos caminos
Ya desde afuera, la Biblioteca Pública de Estocolmo nos dirige hacia un centro.
A través de un recorrido ascendente y decidido, nos conduce de manera rectilínea hacia el corazón del lector, un horizonte circular y palpitante desde donde iniciar el camino de búsqueda de sí mismo mediante "lo otro".Lo que resulta más importante en estos tiempos de dispersión es aclarar conceptos, de modo que no nos destruyamos los unos a los otros con palabras cuyo contenido y valor real no hemos puesto a prueba, sino que, por el contrario, aunemos las fuerzas que en el fondo persiguen los mismos fines y creemos esa cultura que necesitamos a través de la colaboración.
Erik Gunnar Asplund
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Crítica y análisis de arquitectura
domingo, 3 de junio de 2012
Vagabundo
Vagabundo
Imperceptible, suele ser así. Cada paso que damos, cada hálito de nuestra respiración es una transición congelada. Como si no fuéramos conscientes, embebidos en nuestras fatuas preocupaciones. Adormecidos por los narcóticos de los escaparates, de las luces agresivas, de los sueños no conseguidos. Tanta falsa arrogancia que a cada paso perdemos un poco el alma. Sólo a veces logramos pararnos, detenernos ante un silencio en la ciudad que nos captura. No se trata de un grito, sino de un leve silencio, casi no se oye. Entornado en nuestra mirada entra poco a poco, por un olor a distancia, por una imagen derretida. Ahora lo vemos, es un hombre que ha pasado desapercibido, mastica su pan y el instante de su tiempo. Que lamentable pérdida y olvido, qué lamentable!
domingo, 27 de mayo de 2012
Con ojos nuevos
Disolver la materia artificial para re-conocer las fuerzas del paisaje natural...
El hombre es invitado a cruzar la frontera que separa el ámbito urbano, duro y estático, de la orilla, latido insondable, inasible, inabarcable...
A través de un tránsito secuencial nuestra mirada es transformada. El mar desaparece por momentos de nuestra visión pero sabemos que vamos hacia él. Es el inicio de un juego de tensiones que nos preparan para ver el mundo con nuevos ojos...
Tal vez, después de este adentrarse en el borde natural, ya no exista el mar como algo externo y distinto a uno mismo;
puede que entonces uno mismo sea ese ser infinito e intemporal cuyo nombre ha quedado en suspenso, ha dejado de importar, se ha diluido con nosotros.
Un lugar vale por lo que es y por lo que quiere llegar a ser.
Alvaro Siza
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Crítica y análisis de arquitectura
sábado, 19 de mayo de 2012
Tiempos mutables
Tiempos mutables
La arquitectura es tiempo retenido y recorrido. El tiempo estructura los inicios, el transcurso, las incursiones y travesías espaciales. Nunca se detiene sino es para comenzar de nuevo. La arquitectura de Fernando de Retes vuelve a situar el tiempo como valor principal de su arquitectura. El Museo La Conservera expresa esa preocupación. Un tiempo atrapado y libre, detenido y continuo al mismo tiempo. Un tiempo cifrado y explícito, distante y directo. Y entre el tiempo y su paso; un director, el que modera y dirige esos tiempos, el que instaura el orden de paso, el cambio, el tránsito: el umbral.
El umbral organiza los tiempos, su estructura, decide dónde y cuándo comienzan las cosas, en qué momento son líquidas o sólidas y cómo deben expresarse y hacerse lícitas. Ese es su cometido. No intenta igualar, no pretende hacer del espacio arquitectónico una sola cosa, una única unidad temporal, sino al contrario, busca distinguir, singularizar, potenciar los pasos, diferenciar los lugares.
Retes organiza los espacios a través de los umbrales pero umbrales que marcan el paso y transcurso del tiempo, que en sí mismos son contenedores de sensaciones, lugares preparatorios, espacios intermedios. No son exclusivamente pieles a modo de películas virtuales transparentes que explicitan lo que sucede en el interior de los edificios, evaluando sus virtudes y sus miserias. Aquí la piel, en sus entradas, se extiende como una gruta que irremediablemente hay que cruzar para seguir descubriendo. Sin embargo, en ese intento por descubrir se suceden otros acontecimientos, ya no se encuentran al otro lado del lugar de paso, sino en él mismo. El tiempo ahí moderadamente se interrumpe, adquiere otra densidad, la retina se apaga y el silencio gobierna ahora las leyes del espacio. Es la sombra y no la luz, la penumbra y no la claridad las que deciden acampar en la arquitectura. El acero corten marca a través de la textura y el color de su material que otro tiempo ha comenzado, que otro tiempo es posible. Y es posible porque la arquitectura le ha conferido a los márgenes perimetrales y de cerramiento algo más que una piel, acaso un espacio propio, con su particular naturaleza.
El tiempo es también aquí una huella más que la historia ha dejado. Se trata ahora de que el proyecto ahonde e investigue en torno a las preexistencias con las que cuenta, que sepa rescatar su legado a fin de potenciar el tiempo histórico en el cual se produjeron. Y por ello, no hay que apagar los recuerdos del contenedor arquitectónico. Su valor está ahí, únicamente hay que volver a escucharlos. El nuevo edificio, por lo tanto, nace directamente del anterior, desde sus arterias y núcleos sanguíneos y se dilata hacia fuera. El espacio, su estructura histórica, cultural y física organizan todo el discurso y es ahí, donde el tiempo reaparece como un organismo vivo que cose el momento histórico pasado con el del presente y el futuro. Sin embargo, las costuras de ese proceso deben quedar explícitas, deben expresar claramente su procedencia, no hay temor por esconderlas por borrar las pisadas de su paso, al contario, deben quedar reflejadas rotundamente en el nuevo edificio. Los detalles y la unión de esos tiempos tampoco tienen porque verse completamente resueltos, acabados, finalizados. Lo importante es que el proyecto fluya desde el inicio, que no caiga en un tiempo estático, que ofrezca siempre cosas. Los dibujos del autor reflejan esa intención. El color que simula ideas pero no las concreta, que dibuja formas habitadas pero no las explica, que intenta describir el mundo y la arquitectura pero no desvela sus secretos. Quizás esta idea de “transición proyectual” revela, en parte, todo el largo proceso de gestación desde su inicio hasta el final, un final que nunca terminará produciéndose porque la obra continuará y se alargará en el tiempo. Como su autor, que desde sus desdibujadas formas proyectaba un mundo posible que describirá los circuitos y los campos de acción que, ahora sí, los habitantes descubrirán y harán suyos. Justo en ese momento el tiempo ya no solo será de la historia y su huella, de los bosquejos inconexos sobre papel de su autor, de los espacios y su circulación, de los umbrales, sino fundamentalmente de los habitantes y las personas que practiquen el espacio rememorado, presente y futuro que ahora por fin protagonizan.
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Crítica y análisis de arquitectura
lunes, 14 de mayo de 2012
El hombre como respuesta
El mismo orden creó al elefante y creó al hombre
Son diseños distintos
Iniciados a partir de aspiraciones distintas
Formados a partir de circunstancias distintas
¿De qué clase de orden se nos está hablando?
Kahn se está refiriendo a un Orden mayor que podríamos llamar natural o universal, no en tanto forma que es, si no en cuanto a proceso en continua mutación. Se trata entonces de un orden latente… contamos con Él.
Sus diseños, ya se trate de un hombre, un elefante o un camello, son respuestas que la naturaleza da a la voluntad de manifestarse de la materia. Estos estadios o respuestas son función del encuentro de los deseos, tendencias o movimientos internos (sin figura, sin dimensión); Las aspiraciones, con las preexistencias, que ya forman parte de la realidad o mundo conocido; Las circunstancias. Pero más allá de este choque de aspiración con circunstancia (el “como”), está la forma (el "qué").
Podríamos decir así, que un hombre concreto (aquí y ahora) es el producto que resulta de la confrontación de su condición hereditaria, biológica, genética, con sus condiciones circunstanciales, culturales, un hábitat. Esta respuesta nos permite conocer como es el hombre, el porqué de su diseño.
El escrito de Kahn continua diciendo…
…El orden es intangible
Es un nivel de conciencia creativa
Que cada vez es más elevado
A mayor orden, más diversidad en el diseños.
El orden sustenta la integración
A partir de lo que el espacio quiere ser, lo desconocido puede revelarse al arquitecto
Del orden extraerá esta fuerza creativa y el poder de la autocrítica para dar forma a eso desconocido.
Surgirá la belleza
Las circunstancias no hacen al hombre; lo revelan a sí mismo.
Son diseños distintos
Iniciados a partir de aspiraciones distintas
Formados a partir de circunstancias distintas
¿De qué clase de orden se nos está hablando?
Kahn se está refiriendo a un Orden mayor que podríamos llamar natural o universal, no en tanto forma que es, si no en cuanto a proceso en continua mutación. Se trata entonces de un orden latente… contamos con Él.
Sus diseños, ya se trate de un hombre, un elefante o un camello, son respuestas que la naturaleza da a la voluntad de manifestarse de la materia. Estos estadios o respuestas son función del encuentro de los deseos, tendencias o movimientos internos (sin figura, sin dimensión); Las aspiraciones, con las preexistencias, que ya forman parte de la realidad o mundo conocido; Las circunstancias. Pero más allá de este choque de aspiración con circunstancia (el “como”), está la forma (el "qué").
Podríamos decir así, que un hombre concreto (aquí y ahora) es el producto que resulta de la confrontación de su condición hereditaria, biológica, genética, con sus condiciones circunstanciales, culturales, un hábitat. Esta respuesta nos permite conocer como es el hombre, el porqué de su diseño.
El escrito de Kahn continua diciendo…
…El orden es intangible
Es un nivel de conciencia creativa
Que cada vez es más elevado
A mayor orden, más diversidad en el diseños.
El orden sustenta la integración
A partir de lo que el espacio quiere ser, lo desconocido puede revelarse al arquitecto
Del orden extraerá esta fuerza creativa y el poder de la autocrítica para dar forma a eso desconocido.
Surgirá la belleza
Las circunstancias no hacen al hombre; lo revelan a sí mismo.
Jamen Allen
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domingo, 6 de mayo de 2012
Origen
Un árbol, hombre leyendo.
Dos palabras y nada más; una conversación.
Palabras flotando, vuelan.
Los hombres mojados y helados bajo la luna.
Una idea: arquitectura; la sencilla y serena construcción de la vida a través de los materiales. Albergar, crear un cobijo para la lluvia.
Esos dos hombres vuelven a conversar, pero ya no pasan frío.
El radiante sol calienta ahora todas sus ideas.
Crecen…Crecen,
viven…
Viven.
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Cubierta
Cubierta
Presagio de historia. De historia olvidada y reprimida. De epopeya nostálgica latina. Una silueta sobre el horizonte marca el comienzo de una idea. Idea de espacio y de vida. Despega, despega la vida lanzada hacia el cielo.
sábado, 28 de abril de 2012
Algo más que un monumento
Forzada a desprenderse del espacio al que daba paso desde la calle y que durante tantos años la había dotado de sentido, la envergadura material y el carácter folclórico de la puerta de ingreso a la Antigua Prisión de Penas Aflictivas de Cartagena invitaban a presagiar la caricatura de una monumental portada de feria; sin embargo, creemos que se ha logrado algo más.
Aquí la historia acoge al ciudadano, invitándolo al descanso o al encuentro con el otro. Así mismo da cabida al encuentro con la naturaleza; el incesante movimiento solar se muestra a los ojos del viandante a través de las sombras proyectadas sobre las acanaladuras de una piel blanca con la que se ha cubierto la estructura, elemento necesario que dota de estabilidad material al conjunto.
Al tiempo detenido de la historia, se han sumado el lento suceder de los ciclos naturales y el hombre como formas que se proyectan sobre el escenario de lo construido.
Ahora, en este preciso instante, tras una simultaneidad de capas donde el artificio y la vida diluyen sus límites, se nos ofrece una escena contemporánea, un lugar que erige al ciudadano como el verdadero protagonista de esta trama.
En las experiencias memorables de arquitectura, el espacio, la materia y el tiempo se funden en una única dimensión, en la sustancia básica del ser que penetra nuestra consciencia. Nos identificamos con este espacio, este lugar, este momento, y estas dimensiones pasan a ser ingredientes de nuestra misma existencia. La arquitectura es el arte de la reconciliación entre nosotros y el mundo, y esta mediación tiene lugar a través de los sentidos.
Juhani Pallasmaa
viernes, 20 de abril de 2012
Desnudo
Desnudo
“sólo desnudándonos el mundo podrá tocarnos”
Los pies hablan a la arena, se van quemando poco a poco por las palabras desnudas de la tierra. He sentido todo el mundo desde los ojos de mis manos, desde los párpados de mis rodillas, desde los oídos de mi espalda. Y el corazón, hoy arena y rocas, se desmenuza en un baño de mar líquido que me arroja rebotando sobre el acantilado. Y allí, descalzo en el mundo, huérfano de tierra y de fuego, la manta del agua me calienta, me da sosiego y calma las hienas que lloran y gritan en la oscuridad profunda. En ese instante de arraigo y pertenencia, de interminable quietud, he escuchado a todos, he amado a todos y me he amado a mí mismo.
Ufarte
viernes, 13 de abril de 2012
Un primer paso hacia el HABITAR
Un arquitecto es considerado un ser cualificado para modificar un territorio. A través de su intervención en el medio, propone una forma diferente de estar ahí, una nueva manera de mirar o colocarse en relación con lo existente.
Su caja de herramientas invisible contiene al Hombre, potencial habitante del nuevo mundo; un ser cargado de pasado, de aprendizaje, de cultura... un heredero de los tiempos vividos y también el ser creador con el que convive mientras la vida los habita, con quien comparte su mundo, pero sobre todo, el mundo.
Esta toma de conciencia es primordial. El arquitecto pone su saber a disposición del otro dando un primer paso que aproxima su mundo, el constructo bio-cultural con el que cuenta, a el otro mundo, el invisible de ‘su’ habitante.
La interacción de ambos mundos que se acercan construye un territorio nuevo, la plataforma de despliegue que propicia el permanente renacer de su semilla, esa constante vital del habitante que, haga lo que haga, va a acompañarlo hasta el último de sus pasos.
Al entregarse al HABITAR por encima de todos los verbos, el arquitecto se disuelve en un proceso alquímico; la arquitectura por encima de todos los nombres.
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domingo, 8 de abril de 2012
Vestíbulos
Vestíbulos
Homenaje a la nada, como inicio que nunca se mueve. Fragilidad, tanta fragilidad y la desgracia de lo imperceptible, del silencio que no anda, que no dice nada, cosa serena, detenida. La arrogancia como insulto, hombre insolente que dice ser de hierro y es barro cocido y derretido por el sol de la terraza. Todo ha comenzado sin darme cuenta, casi sin quererlo. Desde lo apacible, amigo de Epicuro, pero que enorme tristeza al no caer en la cuenta de ese inmenso mar embravecido que viene tras mi espalda. Tsunami sin historia y memoria que arrasará por no haber vigilado, por haber perdido la silueta de las sombras que insinuadas en la entrada ya avisan. Quédate quieto hombre cínico, inmóvil si así lo deseas, que toda la calma que hoy tienes será mañana tu tumba de tierra y los cuervos reirán a sus anchas desde lo alto de las torres de vigía. Tu ingenuidad ahora maldita, rasgará tus ojos y la vulnerabilidad acompañará tu locura. Aquél que subestimó la imprevisibilidad del vestíbulo es amigo directo de lo frágil y la tormenta, y derramado como el agua no tendrá nunca más piernas que le ayuden a subir a la montaña. En la terraza estás hombre terco, ahí estás. Mira bien, mira bien; pero, ¿qué puedes ver si has perdido tus ojos subiendo? ¿Qué puedes sentir si has olvidado el tacto vacilando? ¿Donde está ahora toda tu fuerza? ¿Dónde el acero con el que fusilar? Derretido y sin lenguaje, sin mirada, atónito por no conocer aquello que conocías. Y los rayos del sol quemando tan fuerte la piel que sientes el corazón desgajado y sin primavera. Cuídate hombre incauto, cuídate de insinuar nunca más lo que la vida y sólo la vida al final te dará.
Cuídate hombre…
Ufarte
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