domingo, 17 de junio de 2012

Contextos


          
  La arquitectura ha encontrando en el territorio y el lugar un campo de inspiración donde proyectar sus aspiraciones, unas veces encontradas, otras tantas inventadas, y en ocasiones el fiel producto de la investigación creativa y proyectual del arquitecto. Sin lugar a dudas el lugar o el territorio, en sus plurales e infinitas posibilidades constituye una extraordinaria plataforma donde verter ideas, sueños y realidades compartidas. La arquitectura encuentra en este aliado un motor de empuje, de estabilidad, pero también de fractura, de cambio e intercambio: la arquitectura explora el lugar y lo transforma y a su vez se ve fuertemente modificada o alterada por sus leyes inexorables, naturaleza y características. A diferencia de las artes, y tal y como ha apuntado entre otros Marina Waisman, la arquitectura no posee una unidad cultural  significativa propia e individual que permita situarla en cualquier lugar, sin que por ello puedan verse alteradas las condiciones elementales y esenciales de esas unidades. Gran parte de los significados de la arquitectura le vienen dados precisamente en el campo o contexto donde al final deciden implantarse, y es precisamente el contexto; en todas sus variables, el que suma, modifica, cualifica e identifica el artefacto arquitectónico. No obstante hay que añadir, y con respecto al arte, que la idea y aclaración de Waisman construida en torno a los años setenta se ha visto alterada. Desde entonces el arte ha prolongado su investigación en materia de “acción” urbana o paisajística. Las leyes de apropiacionismo y cohabitación entre el arte y la ciudad o el lugar han superado las fronteras perceptibles que el filtro de hace más de cincuenta años permitían ver. Ahora, ya en el mundo contemporáneo, el arte ha invadido la ciudad y la sociedad, empapando a ésta y fracturado los límites culturales y significativos que tiempo atrás estaban algo más definidos. El arte ha escogido esta senda que había sido una conquista casi exclusiva de la arquitectura. Sin embargo, debe señalarse un aspecto que modifica y altera profundamente todo el argumento anterior. Efectivamente, y aunque el arte haya depositado parte de su energía en la ciudad y el contexto para concluir su propuesta artística, y en esto haya visto mermada en parte la base de autonomía en los términos en que se daba, sin embargo, sus recorridos se producen todavía algo distanciados con respecto a la ciudad, el lugar, el contexto y la sociedad en la que participan y se desarrollan. Un gran número de actividades siguen manteniéndose dentro de la transitoriedad  y lo efímero no dando tiempo a su asimilación y por lo tanto, no son lo suficientemente contundentes para variar o trastocar la personalidad existente de la ciudad. Este aspecto, resulta crucial para establecer un punto de dominio o diferenciación que le es propio casi en exclusiva; para fortuna o desgracia de la disciplina, a la arquitectura. La arquitectura deposita un torrente de fuerzas, recogidas del lugar, que antes o después terminan confluyendo en el territorio de la realidad del que nacen y en el que al final terminan siendo protagonistas. Cada uno de nosotros, por muy atentos o inconscientes que seamos de la ciudad o el lugar donde vivimos, nos vemos directamente o indirectamente envueltos en esa “experiencia integradora”(Zevi) que es la arquitectura. De otro lado, y aunque exista una fracción del arte vinculada a una posición ético-social crítica, en la inmensa mayoría de las ocasiones, el arte no busca proposiciones encaminadas a resolver conflictos, exponer argumentos y aclarar ideas, sino simplemente a expresar fuentes emocionales que le son propias y que no pueden ni deben entenderse desde el lenguaje de la arquitectura. En parte, y recuperando a Sontag, la tarea del arte se diluye en el complejo mundo de las sensaciones y las emociones, y no es tarea de aquél, basarse en elucubraciones o argumentos de contenido teórico necesariamente. Sontag va más allá cuando afirma contundentemente que la función de la crítica es precisamente la de borrar las huellas reflexivas que buscan siempre en el arte una dosis de contenido interpretativo que es precisamente el primer indicio, según la autora, de la debacle y colapso de la crítica.
            En la arquitectura, empero, y así se defiende aquí, sucede todo lo contrario. En las líneas de arriba, se afirmaba que la arquitectura no podía constituir una unidad cultural autónoma al basarse en una serie de relaciones ilimitadas que se producían entre la arquitectura y el lugar físico y social donde se producía. De igual modo, y a diferencia del arte, la arquitectura y precisamente por constituir parte integrante de esa estructura histórica del entorno, compone una fracción más que ayuda a comprender e identificar el lugar donde nos encontramos. No se trata ya; como pasaba en el arte, de expresar emociones o significados que como se apuntaba, no intentan explicar, en parte, el mundo y su funcionamiento. La arquitectura, al formar una pieza integrante de esa estructura, dibuja ya los recorridos que explican el por qué de la ciudad, del lugar, de su identidad, de su sociedad, y de las formas de habitar que la constituyen. Por lo tanto, la arquitectura y su relación con el territorio, no es accidental, ni puramente expresiva o emocional, sino el resultado de los vínculos necesarios y estructurales que se producen entre la arquitectura y el entorno vivencial en el que se da. Este aspecto resulta crucial para diferenciar y situar dos disciplinas que en el mundo contemporáneo en el que vivimos prácticamente llegan a ocupar, en ocasiones, el mismo territorio de acción: la ciudad y el paisaje.
            Bajo esta perspectiva compartida, resulta imprescindible señalar los campos de actuación que podrían todavía, y a pesar de la insistencia exterior, considerarse únicamente propios de la arquitectura y a lo sumo del urbanismo. Siguiendo con lo expuesto, a la arquitectura se le confiere un papel social de protección que no le es propio totalmente al arte. Sobre esta problemática el debate podría extenderse mucho, debido a la enorme cantidad de reflexiones vertidas que desde el siglo XX hasta nuestros días se vienen produciendo. Sintéticamente, deben apuntarse que han habido dos recorridos fundamentales que lo ilustran: en un primer lugar la crítica que surgida bajo la luz confusa de la postmodernidad ha tendido a corregir las reductivas propuestas encabezadas por el funcionalismo y la arquitectura moderna con enfoques que han criticado fuertemente la estructura ideológica donde se asentaba la modernidad. De ahí, su propuesta destructiva contra una versión excesivamente intelectual y racional de la arquitectura que consideraban superada y que fortaleció una lectura comunicativa y ecléctica de la arquitectura postmoderna que condujo en su base a una alternativa arquitectónica que sin embargo no llegó realmente nunca a cuajar definitivamente. La problemática "Post" sobre las posibilidades de la arquitectura llegó sólo a exponerse, pero nunca a resolverse y en ese camino terminó diluyéndose.

     Otra alternativa, sin embargo, ha cobrado fuerza y rigor progresivamente en la escritura crítica que arranca aproximadamente durante los años 40. Desde ese momento, y empujada desde una serie de arquitectos algo descontentos con la praxis e ideología de la modernidad, han ido abriéndose recorridos que manifiestan la pluralidad de la modernidad y en concreto de la arquitectura moderna, poniendo en tela de juicio los exámenes evaluativos de los excéntricos postmodernos. Su postura, encaminada a resolver las fuentes apagadas de la arquitectura moderna tendió un brazo a aspectos todavía entonces no pensados o descubiertos en la disciplina. Ese margen de maniobra, permitió a la modernidad mantenerse subterráneamente oculta, pero atenta al paso acelerado y precipitado del “baile de espectros”(Sola Morales) de los arquitectos postmodernos. De ésta última alternativa, se entiende una reflexión que afortunadamente ha querido seguir subrayando la condición social que la arquitectura sigue sustentando y la importancia que dicha estructura tiene en el quehacer proyectual. Desde esa condición social, quizás repetida y compartida en estas líneas se subraya una idea que los modernos compartieron y que hoy recobra nuevas energías. El lugar y el territorio de la ciudad, su estructura social e histórica siguen constituyendo la mejor herramienta y fuente de fuerza con la que pensar y construir la ciudad y los espacios de acción del habitar contemporáneo.

domingo, 10 de junio de 2012

Un camino hacia los infinitos caminos


Ya desde afuera, la Biblioteca Pública de Estocolmo nos dirige hacia un centro.
A través de un recorrido ascendente y decidido, nos conduce de manera rectilínea hacia el corazón del lector, un horizonte circular y palpitante desde donde iniciar el camino de búsqueda de sí mismo mediante "lo otro".






















Lo que resulta más importante en estos tiempos de dispersión es aclarar conceptos, de modo que no nos destruyamos los unos a los otros con palabras cuyo contenido y valor real no hemos puesto a prueba, sino que, por el contrario, aunemos las fuerzas que en el fondo persiguen los mismos fines y creemos esa cultura que necesitamos a través de la colaboración. 
Erik Gunnar Asplund

domingo, 3 de junio de 2012

Vagabundo

 
Vagabundo


Imperceptible, suele ser así. Cada paso que damos, cada hálito de nuestra respiración es una transición congelada. Como si no fuéramos conscientes, embebidos en nuestras fatuas preocupaciones. Adormecidos por los narcóticos de los escaparates, de las luces agresivas, de los sueños no conseguidos. Tanta falsa arrogancia que a cada paso perdemos un poco el alma. Sólo a veces logramos pararnos, detenernos ante un silencio en la ciudad que nos captura. No se trata de un grito, sino de un leve silencio, casi no se oye. Entornado en nuestra mirada entra poco a poco, por un olor a distancia, por una imagen derretida. Ahora lo vemos, es un hombre que ha pasado desapercibido, mastica su pan y el instante de su tiempo. Que lamentable pérdida y olvido, qué lamentable!

domingo, 27 de mayo de 2012

Con ojos nuevos

Disolver la materia artificial para re-conocer las fuerzas del paisaje natural...
El hombre es invitado a cruzar la frontera que separa el ámbito urbano, duro y estático, de la orilla, latido insondable, inasible, inabarcable...

A través de un tránsito secuencial nuestra mirada es transformada. El mar desaparece por momentos de nuestra visión pero sabemos que vamos hacia él. Es el inicio de un juego de tensiones que nos preparan para ver el mundo con nuevos ojos...

Tal vez, después de este adentrarse en el borde natural, ya no exista el mar como algo externo y distinto a uno mismo; 
puede que entonces uno mismo sea ese ser infinito e intemporal cuyo nombre ha quedado en suspenso, ha dejado de importar, se ha diluido con nosotros.

Un lugar vale por lo que es y por lo que quiere llegar a ser.

Alvaro Siza

sábado, 19 de mayo de 2012

Tiempos mutables


                                           Tiempos mutables

La arquitectura es tiempo retenido y recorrido. El tiempo estructura los inicios, el transcurso, las incursiones y travesías espaciales. Nunca se detiene sino es para comenzar de nuevo. La arquitectura de Fernando de Retes vuelve a situar el tiempo como valor principal de su arquitectura. El Museo La Conservera expresa esa preocupación. Un tiempo atrapado y libre, detenido y continuo al mismo tiempo. Un tiempo cifrado y explícito, distante y directo. Y entre el tiempo y su paso; un director, el que modera y dirige esos tiempos, el que instaura el orden de paso, el cambio, el tránsito: el umbral.
El umbral organiza los tiempos, su estructura, decide dónde y cuándo comienzan las cosas, en qué momento son líquidas o sólidas y cómo deben expresarse y hacerse lícitas. Ese es su cometido. No intenta igualar, no pretende hacer del espacio arquitectónico una sola cosa, una única unidad temporal, sino al contrario, busca distinguir, singularizar, potenciar los pasos, diferenciar los lugares.
Retes organiza los espacios a través de los umbrales  pero umbrales que marcan el paso y transcurso del tiempo, que en sí mismos son contenedores de sensaciones, lugares preparatorios, espacios intermedios. No son exclusivamente pieles a modo de películas virtuales transparentes que explicitan lo que sucede en el interior de los edificios, evaluando sus virtudes y sus miserias. Aquí la piel, en sus entradas, se extiende como una gruta que irremediablemente hay que cruzar para seguir descubriendo. Sin embargo, en ese intento por descubrir se suceden otros acontecimientos, ya no se encuentran al otro lado del lugar de paso, sino en él mismo. El tiempo ahí moderadamente se interrumpe, adquiere otra densidad, la retina se apaga y el silencio gobierna ahora las leyes del espacio. Es la sombra y no la luz, la penumbra y no la claridad las que deciden acampar en la arquitectura. El acero corten  marca a través de la textura y el color de su material que otro tiempo ha comenzado, que otro tiempo es posible. Y es posible  porque la arquitectura le ha conferido a los márgenes perimetrales y de cerramiento algo más que una piel, acaso un espacio propio, con su particular naturaleza.
El tiempo es también aquí  una huella más que la historia ha dejado. Se trata ahora de que el proyecto ahonde  e investigue en torno a las preexistencias con las que cuenta, que sepa rescatar su legado a fin de potenciar el tiempo histórico en el cual se produjeron. Y por ello, no hay que apagar los recuerdos del contenedor arquitectónico. Su valor está ahí, únicamente hay que volver a escucharlos. El nuevo edificio, por lo tanto, nace directamente del anterior, desde sus arterias y núcleos sanguíneos y se dilata hacia fuera. El espacio, su estructura histórica, cultural y física organizan todo el discurso y es ahí, donde el tiempo reaparece como un organismo vivo que cose el momento histórico pasado con el del presente y el futuro. Sin embargo, las costuras de ese proceso deben quedar explícitas, deben expresar claramente su procedencia, no hay temor por esconderlas por borrar las pisadas de su paso, al contario, deben quedar reflejadas rotundamente en el nuevo edificio. Los detalles y la unión de esos tiempos tampoco tienen porque verse completamente resueltos, acabados, finalizados. Lo importante es que el proyecto fluya desde el inicio, que no caiga en un tiempo estático, que ofrezca siempre cosas.  Los dibujos del autor reflejan esa intención. El color que simula ideas  pero no las concreta, que dibuja formas habitadas pero no las explica, que intenta describir el mundo y la arquitectura pero no desvela sus secretos. Quizás esta idea de “transición proyectual” revela, en parte, todo el largo proceso de gestación desde su inicio hasta el final, un final que nunca terminará produciéndose porque la obra continuará y se alargará en el tiempo. Como su autor, que desde sus desdibujadas formas proyectaba un mundo posible que describirá los circuitos y los campos de acción que, ahora sí, los habitantes descubrirán y harán suyos. Justo en ese momento el tiempo ya no solo será de la historia y su huella, de los bosquejos inconexos sobre papel de su autor, de los espacios y su circulación, de los umbrales, sino fundamentalmente de los habitantes y las personas que practiquen el espacio rememorado, presente y futuro que ahora por fin protagonizan.

lunes, 14 de mayo de 2012

El hombre como respuesta

El mismo orden creó al elefante y creó al hombre
Son diseños distintos
Iniciados a partir de aspiraciones distintas
Formados a partir de circunstancias distintas



¿De qué clase de orden se nos está hablando?

Kahn se está refiriendo a un Orden mayor que podríamos llamar natural o universal, no en tanto forma que es, si no en cuanto a proceso en continua mutación. Se trata entonces de un orden latente… contamos con Él.

Sus diseños, ya se trate de un hombre, un elefante o un camello, son respuestas que la naturaleza da a la voluntad de manifestarse de la materia. Estos estadios o respuestas son función del encuentro de los deseos, tendencias o movimientos internos (sin figura, sin dimensión); Las aspiraciones, con las preexistencias, que ya forman parte de la realidad o mundo conocido; Las circunstancias. Pero más allá de este choque de aspiración con circunstancia (el “como”), está la forma (el "qué").

Podríamos decir así, que un hombre concreto (aquí y ahora) es el producto que resulta de la confrontación de su condición hereditaria, biológica, genética, con sus condiciones circunstanciales, culturales, un hábitat. Esta respuesta nos permite conocer como es el hombre, el porqué de su diseño.



El escrito de Kahn continua diciendo…

…El orden es intangible
Es un nivel de conciencia creativa
Que cada vez es más elevado
A mayor orden, más diversidad en el diseños.
El orden sustenta la integración
A partir de lo que el espacio quiere ser, lo desconocido puede revelarse al arquitecto
Del orden extraerá esta fuerza creativa y el poder de la autocrítica para dar forma a eso desconocido.
Surgirá la belleza



Las circunstancias no hacen al hombre; lo revelan a sí mismo.
Jamen Allen

domingo, 6 de mayo de 2012

Origen




Un árbol, hombre leyendo. 
Dos palabras y nada más; una conversación. 
Palabras flotando, vuelan. 
Los hombres mojados y helados bajo la luna. 
Una idea: arquitectura; la sencilla y serena construcción de la vida a través de los materiales. Albergar, crear un cobijo para la lluvia. 
Esos dos hombres vuelven a conversar, pero ya no pasan frío. 
El radiante sol calienta ahora todas sus ideas. 
Crecen…Crecen, 
viven…
Viven.

Cubierta

                                                                            
                                                                              Cubierta

Presagio de historia. De historia olvidada y reprimida. De epopeya nostálgica latina. Una silueta sobre el horizonte marca el comienzo de una idea. Idea de espacio y de vida. Despega, despega la vida lanzada hacia el cielo.

sábado, 28 de abril de 2012

Algo más que un monumento

Forzada a desprenderse del espacio al que daba paso desde la calle y que durante tantos años la había dotado de sentido, la envergadura material y el carácter folclórico de la puerta de ingreso a la Antigua Prisión de Penas Aflictivas de Cartagena invitaban a presagiar la caricatura de una monumental portada de feria; sin embargo, creemos que se ha logrado algo más.





























Aquí la historia acoge al ciudadano, invitándolo al descanso o al encuentro con el otro. Así mismo da cabida al encuentro con la naturaleza; el incesante movimiento solar se muestra a los ojos del viandante a través de las sombras proyectadas sobre las acanaladuras de una piel blanca con la que se ha cubierto la estructura, elemento necesario que dota de estabilidad material al conjunto. 
Al tiempo detenido de la historia, se han sumado el lento suceder de los ciclos naturales y el hombre como formas que se proyectan sobre el escenario de lo construido. 
Ahora, en este preciso instante, tras una simultaneidad de capas donde el artificio y la vida diluyen sus límites, se nos ofrece una escena contemporánea, un lugar que erige al ciudadano como el verdadero protagonista de esta trama.



















En las experiencias memorables de arquitectura, el espacio, la materia y el tiempo se funden en una única dimensión, en la sustancia básica del ser que penetra nuestra consciencia. Nos identificamos con este espacio, este lugar, este momento, y estas dimensiones pasan a ser ingredientes de nuestra misma existencia. La arquitectura es el arte de la reconciliación entre nosotros y el mundo, y esta mediación tiene lugar a través de los sentidos. 

Juhani Pallasmaa

viernes, 20 de abril de 2012

Desnudo

                                 Desnudo
                           “sólo desnudándonos el mundo podrá tocarnos”


Los pies hablan a la arena, se van quemando poco a poco por las palabras desnudas de la tierra. He sentido todo el mundo desde los ojos de mis manos, desde los párpados de mis rodillas, desde los oídos de mi espalda. Y el corazón, hoy arena y rocas, se desmenuza en un baño de mar líquido que me arroja rebotando sobre el acantilado. Y allí, descalzo en el mundo, huérfano de tierra y de fuego, la manta del agua me calienta, me da sosiego y calma las hienas que lloran y gritan en la oscuridad profunda. En ese instante de arraigo y pertenencia, de interminable quietud, he escuchado a todos, he amado a todos y me he amado a mí mismo.

Ufarte

viernes, 13 de abril de 2012

Un primer paso hacia el HABITAR

Un arquitecto es considerado un ser cualificado para modificar un territorio. A través de su intervención en el medio, propone una forma diferente de estar ahí, una nueva manera de mirar o colocarse en relación con lo existente. 
Su caja de herramientas invisible contiene al Hombre, potencial habitante del nuevo mundo; un ser cargado de pasado, de aprendizaje, de cultura... un heredero de los tiempos vividos y también el ser creador con el que convive mientras la vida los habita, con quien comparte su mundo, pero sobre todo, el mundo. 

Esta toma de conciencia es primordial. El arquitecto pone su saber a disposición del otro dando un primer paso que aproxima su mundo, el constructo bio-cultural con el que cuenta, a el otro mundo, el invisible de ‘su’ habitante. 
La interacción de ambos mundos que se acercan construye un territorio nuevo, la plataforma de despliegue que propicia el permanente renacer de su semilla, esa constante vital del habitante que, haga lo que haga, va a acompañarlo hasta el último de sus pasos.

Al entregarse al HABITAR por encima de todos los verbos, el arquitecto se disuelve en un proceso alquímico; la arquitectura por encima de todos los nombres.


domingo, 8 de abril de 2012

Vestíbulos


                                             
Vestíbulos
Homenaje a la nada, como inicio que nunca se mueve. Fragilidad, tanta fragilidad y la desgracia de lo imperceptible, del silencio que no anda, que no dice nada, cosa serena, detenida. La arrogancia como insulto, hombre insolente que dice ser de hierro y es barro cocido y derretido por el sol de la terraza. Todo ha comenzado sin darme cuenta, casi sin quererlo. Desde lo apacible, amigo de Epicuro, pero que enorme tristeza al no caer en la cuenta de ese inmenso mar embravecido que viene tras mi espalda. Tsunami sin historia y memoria que arrasará por no haber vigilado, por haber perdido la silueta de las sombras que insinuadas en la entrada ya avisan. Quédate quieto hombre cínico, inmóvil si así lo deseas, que toda la calma que hoy tienes será mañana tu tumba de tierra y los cuervos reirán a sus anchas desde lo alto de las torres de vigía. Tu ingenuidad ahora maldita, rasgará tus ojos y la vulnerabilidad acompañará tu locura. Aquél que subestimó la imprevisibilidad del vestíbulo es amigo directo de lo frágil y la tormenta, y derramado como el agua no tendrá nunca más piernas que le ayuden a subir a la montaña. En la terraza estás hombre terco, ahí estás. Mira bien, mira bien; pero, ¿qué puedes ver si has perdido tus ojos subiendo? ¿Qué puedes sentir si has olvidado el tacto vacilando? ¿Donde está ahora toda tu fuerza? ¿Dónde el acero con el que fusilar? Derretido y sin lenguaje, sin mirada, atónito por no conocer aquello que conocías. Y los rayos del sol quemando tan fuerte la piel que sientes el corazón desgajado y sin primavera. Cuídate hombre incauto, cuídate de insinuar nunca más lo que la vida y sólo la vida al final te dará.
Cuídate hombre…
Ufarte


                

lunes, 26 de marzo de 2012

Amigo


corazón abierto que permite ser 
sin querer decir 
sin querer cambiar
sin reconocimiento
sin gloria
.
.
.
brazos abiertos que escuchan
y devuelven el aire
más limpio
sonrisa
.
.
.
estar ahí
siempre
como el latido
.
.
.
sin anunciarse


jueves, 22 de marzo de 2012

Lluvia



Lluvia
Lluvia, agua clara, la lluvia. Sonido leve, atardecer florido. Los colores suaves rodando entrelazados y en sigilo la luz de la lumbre, antorcha breve. El hombre en su medida se ha acabado y sólo queda su huella lenta, caminar dolido. ¿Dónde están las flores transparentes, dónde el agua dulce que se bebe? La sierra está cansada, su herrumbre tiembla, mientras la madera se desploma en láminas cortadas.
                                                                                        J. Moreno

miércoles, 21 de marzo de 2012

Enemigo



Enemigo
Llama hiriendo, corazón lanzado, viento: otra llama. Mano abierta y la grieta sujetando el recuerdo, un olvido que no llega, que lastima. Mercancía de trapos: olor moribundo y la carne se pudre, no vive; otra llama. Agua no bebida, amarga, rompiendo vísceras, mis vísceras y el rencor como palabra aguda de cuervos, partiendo. Las tejas sin dueño, sin piel; otra llama, me quema. Tantas noches sin alma, tanta miseria que no veo; otra llama. Roto, delgado como el infinito, otro grito helado, escueto. Enemigo mio, infalible, vuelves a mirarme a mí, a mi pecho, intenta mirarte a tí y que la llama apague.

                                                                             Ufarte




lunes, 19 de marzo de 2012

Deudas

Mi gran amigo Daniel nos ha contado hace unos días que lleva semanas repasando edificios subido a una grúa, en un estado de “ansiedad” permanente por la responsabilidad de su trabajo. Se trata, por su parte, de evitar sorpresas dramáticas en los días de desfile procesional que se aproximan, donde el alto grado de ocupación de las calles hace que el riesgo de impacto de las piezas sueltas en los cuerpos de los viandantes sea muy elevado. 
Me llamó la atención su profunda sensibilidad al sentir el contacto de sus manos, su piel, con lo que él nombraba ‘la carne muerta’ de la materia. Yendo aún más allá nos comentaba...‘a menudo entiendo que hay alma detrás de la materia’. 
Sentía sobre sí mismo el peso de la culpa, de la suya y la de todos los que de alguna manera se habían visto involucrados en el proceso de decadencia por descuido frente al creciente debilitamiento en el que las estructuras del hombre se encuentran hoy inmersas. Daniel lo siente hoy en sus propias carnes... la carne del mundo le ha tocado y no puede escapar a esta realidad fenomenológica, matérica, háptica... y por todo ello trascendente. 
Estoy de acuerdo, es un estado de abandono que viene de muy atrás, de vínculos que hacen rígido e inoperante el proceso de actualización de la materia; porque cada día resuena más fuerte su grito en el alma de los mortales. Estar ahí debe ser vivir una catarsis permanente, no me cabe la menor duda.
Termina Daniel lanzándonos esta reflexión que deja paso al poema de Miguel Gimeno Castellar sobre Lorca, donde subraya para revelarnos su confrontación, el sentido y sin sentido del hombre. 
‘La diferencia entre una ciudad y una montaña de ladrillos unidos puede que consista en las vivencias y acontecimientos que sostienen el hecho físico de la materia pero si se ignora el recorrido del tiempo, la materia se convierte en nada, en escombro.’





Mi ciudad en el recuerdo:

“En mi memoria mi ciudad perdura
como un cuadro de breves dimensiones:
sus iglesias y viejos caserones
los recuerdos como miniatura.

Despertar el pasado es la aventura
que brindan las más hondas emociones:
Sacar a la luz románticos rincones
Es retornarlos a la esencia pura.
Las próceres ciudades nunca mueren;
sus viejecitas piedras nos sugieren
todo un mundo de amor y de poesía.

Hay que hallarles su íntimo secreto.
Sus ruinas nunca son un esqueleto,
Si no un alma que alienta todavía

viernes, 9 de marzo de 2012

Pérdida





Pérdida
Todos soñamos con la ilusión del control, de aclarar la espesura, la madeja enrevesada de la vida. Ahí, nos perdemos, y nos perdemos porque somos incapaces de vivir en mundos líquidos, entre continentes. El mundo de tierra helada donde nuestros pies descansan se derretirá siempre ante los gritos y las palabras insolentes de los hombres. Allí el hielo será agua y nada ni nadie podrá detener nuestra caída, caeremos helados por el frío y el golpe romperá todos nuestros huesos. Malditos seamos por querer cerrar todos los instantes, por anticipar el otoño en verano y por no ser capaces de vivir al raso, desnudos en una noche bajo la sutil manta del rocío. Demasiado higiénicos y acongojados el pánico de la tempestad nos aterra y el terror nos fusila, nos desparrama como muñecos de paja contra el acantilado del futuro. Todos, cada uno de nosotros, no es más que un intento de acotación de la vida, un susurro que se murmura pero no se pronuncia, una espera interminable que angustia nuestro paso y lo mutila. Sobre hielo y sobre fuego deberán aprender a caminar los hombres si por una vez, no quieren de nuevo perder otro amanecer.
                                                                                     Ufarte


Solana del Mar. Antonio Bonet



Solana: tiempo
Un minuto eterno, detenido en mis manos. Sol que inunda, que atraviesa todo y el tiempo amigo. Amigo del presente, catador del mundo. Las huellas del pasado quedan selladas en el firmamento y el camino del pavimento me lleva al futuro del tiempo. Todo el desasosiego se detiene, se para entre los árboles y allí los niños palpan los minutos, saborean los instantes y mecen todas sus sensaciones bajo el manto protector de la cubierta de las estrellas.

domingo, 4 de marzo de 2012

Retornar al útero_Ermita de San Baudelio

Adentrarse en las entrañas de la Madre Tierra o retornar al útero; dejarse ir...
permitir que se revele lo que sin tener conciencia nos habita... 
pasar tiempo simplemente ahí, estando... junto al latido enmudecido que jamás se impone, 
dejando que suceda esa presencia viva, grave y ligera, 
callada... frente al desasosiego.
Desde dentro, lo que hoy llamamos ausencia de arquitectura es arquitectura del silencio... porque no hay otra cosa hay dentro que la posibilidad del encuentro con uno mismo; el súmmum de lo sagrado, que de olvidado se ha tornado remoto e incluso utópico. 
Porque nada frecuente es encontrar espacio construido cuyo destino fuera únicamente ofrecer al hombre esa posibilidad de renacer, de descubrirse, de transmutar el propio ruido en silencio, de estar a solas consigo mismo, habitando su más profunda ausencia, indefenso y vulnerable ante la desnudez, ante la muerte de sí.



Somos libres, no nos asemejamos exteriormente, ¿pues cómo no iban a ser distintas nuestras formas de vida? Pero todos amamos el Eter e interiormente, en lo más profundo de nosotros, nos asemejamos.
Tampoco nosotros, Diótima, tampoco nosotros estamos separados, y llorar por ti es no comprenderlo. Nosotros somos notas vivas sonando conjuntamente en tu armonía, ¡Oh naturaleza! ¿Y quién podría romperla?, ¿quién puede separar a los se aman?
¡Oh alma, alma! ¡Belleza del mundo, indestructible, fascinante, en tu eterna juventud! Tú existes; ¿qué son, pues, la muerte y todo el sufrimiento de los hombres? ¡Ah, cuántas palabras huecas y cuántas extravagancias se han dicho! Sin embargo, todo nace del deseo y todo acaba en la paz.
Como riñas entre amantes son las disonancias del mundo. En la disputa está latente la reconciliación, y todo lo que se separa vuelve a encontrarse.
Las arterias se dividen, pero vuelven al corazón y todo es una única, eterna y ardiente vida.
Estos fueron mis pensamientos. La próxima vez te hablaré más de ellos.

Friedrich Hölderlin