He navegado entre la multiculturalidad de Travnik, atravesada por siglos de historia y conflictos.
La paz ahora inunda sus calles, anidada en las palabras hermosas de sus esquinas.
Todo conflicto parece haberse olvidado, dando paso a un crepúsculo sin guerra.
De la enfurecida ceguera de la batalla han surgido brotes coloridos; todos ellos, entrelazados, han unido a sus habitantes en un abrazo palpitante.
Contagiado por el cautivador sonido del lugar, me he desprendido de todo, abriendo el corazón a la diferencia enriquecedora de sus gentes.
Ahora poseo todos los colores del lugar, impregnados en mi piel, que, habiendo sido monocroma a mi llegada, deviene ahora un arcoíris multiplicado e infinito.
Septiembre 2025. Travnik, Bosnia y Herzegovina
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