jueves, 26 de julio de 2018

Vivienda sostenible de adobe

arquitectura (con a minúscula) en una vivienda sostenible de adobe
Palabras Clave: Vivienda, adobe, Zaragoza, arquitectura sostenible
Autores: Pedro Bel Anzué e Ignacio Abad Cayuela






















  Resumen: El estudio del entorno y la exploración sobre los fundamentos del habitar de sus moradores, fueron factores determinantes que nos llevaron a diseñar y construir esta vivienda de nueva planta con adobes fabricados artesanalmente en la misma parcela. Sobre las consideraciones estéticas prevalecieron los criterios de sostenibilidad, economía y compromiso social, así el proceso constructivo se vio favorecido con labores de investigación universitaria y revalorización de oficios perdidos, abriendo a la ciudanía la obra para promover la transmisión de conocimientos. El resultado es una vivienda pasiva que aprovecha el soleamiento, estudia y valoriza la construcción tradicional local y satisface los requisitos de consumo “casi nulo” que serán obligatorios en 2020. A través de un continuo análisis de presupuestos de materiales y procesos conseguimos finalizar la vivienda con un 85% de materiales ecológicos en un precio similar al de la construcción convencional. Esta optimización experimentada con la fabricación de adobes revela que el uso de este material podría proliferar en el siglo XXI.




Introducción*

Había una vez, una pequeña parcela en el barrio de Valdefierro (Zaragoza). Esta parcela nació en los años 50, tras largos y duros movimientos vecinales motivados por la llegada de muchas familias procedentes de Andalucía y Extremadura.
Durante muchos años, esta parcela vio como los residentes del barrio trabajaban reciamente en la ciudad y a la vez levantaban en familia (con gran esfuerzo físico y económico) bonitas casas de una planta: sencillas, confortables y consecuentes con el entorno, utilizando los medios y materiales que tenían disponibles. Los niños ayudaban a sus padres a amasar el barro del lugar y a hacer los adobes, con los que posteriormente construían los muros. Y así los primeros dos mil habitantes fueron transformando terrenos de monte en barrio.
Poco a poco, el barrio se llenaba de vida y actividad. Los mismos vecinos llevaron agua, luz, teléfono, escuela… Gracias al esfuerzo común, la cohesión social, el compromiso de colaboración y la ayuda entre los vecinos, el barrio se convirtió en un lugar mágico para vivir.

Las tradiciones de sociabilización fortalecían los vínculos vecinales. Tomar “la fresca” durante las noches de verano, o realizar cenas de vecinos en la calle, son ejemplos de costumbres sanas que llenaban la calle de vida y poesía. La parcela estaba feliz de encontrarse allí; su mayor deseo era transformarse en una hermosa vivienda y formar parte de aquel escenario.

A comienzos del siglo XXI, la Normativa Municipal y los intereses económicos comenzaron a primar sobre   el bienestar de las personas, y nuevos edificios plurifamiliares, más grandes y más modernos empezaron a crecer en el barrio.
Las viviendas originales, de tan solo una o dos plantas, hechas de adobe, cubierta de teja árabe y otros materiales tradicionales empezaron a ser devoradas por edificios de mayor tamaño alterando de manera dramática la condición social del barrio y su apariencia. Progresivamente, la creciente población fue saturando las calles de coches y colmatando unas instalaciones que no fueron diseñadas para tal desarrollo habitacional. 

Timoteo y María Ángel experimentaron el encanto del barrio original, y hechizados por esta pequeña parcela supieron que era el lugar en el que querían vivir a gusto, con sencillez y consciencia, sin ataduras a estándares ni ideas de segunda mano; vinculados a la esencia del barrio y conectados con sus raíces. Sólo se ve bien con el corazón... ya que al final, las cosas más importantes son invisibles. Y sin saberlo, en aquel momento, comenzaron el viaje hacia la arquitectura con “a” minúscula (1); aceptaron domesticar y acompañar el entorno en su profunda necesidad de Habitar. 

La vivienda. Distribución e idea espacial 

No se construye para morar, se construye porque se mora. 
Heidegger 

El primer paso fue estudiar como mora la familia que vivirá en esta casa; descubrir cuáles son sus verdaderas necesidades. 
Durante el diseño evitamos utilizar terminologías genéricas que definieran y calificaran los espacios con denominativos estáticos como “dormitorio, salón…” y utilizamos verbos que insinuaran acciones, posiciones del cuerpo, movimientos y formas de estar en relación con 'el otro o lo otro', como “calentarse, pintar, intimar, cenar con vecinos, aprovechar el sol de invierno, el frescor en verano, rincón de leer, comer, soñar... De esta manera los espacios se conformaron según estas invitaciones, articulando actividades, estancias y propiedades a través de la comprensión e integración de las singularidades del habitar de la familia.
 Tras este estudio, introducimos una estructura espacial que favorece un movimiento fluido de los espacios más expuestos a los más íntimos al conectarlos entre sí sin barreras al desplazamiento o a la vista (eliminando puertas o pasillos); facilitando de esta manera el libre discurrir de sus moradores por los distintos microclimas interiores como respuesta a la fluctuación de los ciclos diurnos o estacionales desde un espíritu nómada y cambiante.
Los materiales caracterizan la posibilidad de apropiación de las distintas zonas, usando la tierra para matizar los lugares frescos, resguardados y estáticos; más íntimos. En contraposición, el uso de vidrio y madera se destina a los espacios de conexión, más luminosos, dinámicos y permeables al exterior; más expansivos.
 La implantación en el barrio respeta la estructura de la calle mediante la alineación a las fachadas colindantes. La respuesta a la ciudad ofrece un matiz sugerente que reivindica el uso del adobe como material contemporáneo y revela el carácter dual de la apropiación del espacio interior, al conformar dos cuerpos muy diferentes: uno denso abovedado (que conecta con la intimidad y la tierra propiciando movimientos lentos), y otro más poroso, abierto y luminoso (que busca la luz y el exterior favoreciendo una ocupación más dinámica). Los huecos responden al clima y a la función, pequeños al norte y muy grandes al sur. La estética blanca y limpia al exterior, con la utilización de parras como elemento de sombreo interior, resuena con los orígenes andaluces y extremeños del barrio. El gran portón elevable de la fachada principal diluye el límite de la propiedad y permite que, en ocasiones, la vivienda participe abiertamente de la calle posibilitando actividades sociales del barrio como fueron las cenas de vecinos o “tomar la fresca” en las noches de verano.


Eficiencia energética. Diseño Pasivo. Respuesta al Clima

Si la arquitectura es clima, también es verdad que son muchos los climas que en ella intervienen: climas de invierno y de verano, climas de luz y de calor, climas de transición entre interior y exterior, climas en la arquitectura popular o en la arquitectura representativa, climas naturales o climas artificiales y, por último, incluso, están los climas que no son climas, climas sonoros, psicológicos, mágicos, con los que se genera la infinita variedad de los espacios arquitectónicos.
Rafael Serra 

La estrategia de diseño de enlazar los espacios considerando la movilidad y la respuesta espontanea a la variabilidad de las condiciones meteorológicas y de contorno, ha favorecido el funcionamiento térmico de la vivienda al aprovechar los microclimas que se van alternando en el interior. Como Philippe Rahm escribió: La forma y la función siguen al clima. 
La piel del edificio protege con su espesor y densidad las zonas más expuestas y vulnerables (fachada norte) de los ruidos, el frío y del fuerte viento, mientras que la fachada sur es más luminosa, al abrirse de generosamente a su propio patio (de soleamiento y vistas controladas, sin ruidos, ni viento). 
Durante la fase de diseño se realizó una simulación de la vivienda con el programa Energy Plus, ya que a diferencia de otras herramientas, tiene la ventaja de considerar la influencia de la inercia térmica de los materiales, permitiendo el estudio del comportamiento pasivo del edificio y optimizando el tipo de muro y espesor de aislamiento según la orientación. En las zonas más soleadas (cubierta y fachada sur) se dispuso una cámara ventilada para evitar la transmisión térmica al interior. Se estudió el efecto del tono claro de la cubierta, que reduce la absorción de temperatura un 45% con respecto a un color más oscuro, y se diseñaron elementos de sombreo (toldo en la terraza y parra en el patio) para los meses estivales. 

Con la utilización de materiales naturales se consiguió una piel permeable al vapor de agua en el interior que transpira y tiene una alta capacidad higrotérmica, permitiendo  la auto-regulación de humedad dentro de la vivienda de modo natural. Independientemente de las circunstancias exteriores los materiales mantienen un comportamiento higrotérmico activo con valores constantes entre el 40% y el 60%:
-         Muros: la transpirabilidad del revestimiento final de arcillas, el revoco base de barro y el muro de adobe con su gran inercia mantienen la capacidad de equilibrar la humedad ambiental.
-         Techos: la madera ha sido tratada con aceite de trementina para mantener el poro abierto (no barnizadas) para permitir su transpirabilidad y regulación higrotérmica.
-         Pavimento: realizado con yeso continuo, ha sido tratado con aceite de linaza y aceites naturales de acabado que mantienen la transpirabilidad y regulación higrotérmica del material.

El edificio cumple los estándares (que serán obligatorios en 2020) de la Directiva Europea 2010/31/UE relativa a las condiciones energéticas de los edificios de consumo de energía casi nulo (Nearly Zero Energy Building, NZEB).
La vivienda construida conjuga las ventajas y conocimientos introducidos por las viviendas pasivas europeas con la adaptación al entorno que la tradición española ha desarrollado en la arquitectura popular. Mediante el estudio de las orientaciones, el uso de materiales de alta inercia térmica,  ventilación cruzada, patios interiores, vegetación y elementos de sombreo, se ha construido esta vivienda que cumple con los estándares de consumo casi nulo, propios de las viviendas pasivas.

Fotos de estado final de obra. (Fuente: Pedro Bel Anzué, arquitecto)


Materialidad sostenible: Fabricación y construcción de adobe

La arquitectura moderna no significa el uso de nuevos materiales, sino utilizar los materiales existentes de una forma más humana.
Alvar Aalto

El 84.3% de los materiales principales utilizados durante la construcción proceden del entorno (distancia menor a 25 km) y generan un reducido impacto medioambiental durante su procesado (tierra, madera, cal, corcho, paja). Si en algún momento esta vivienda se derribase, los materiales serán inocuos y biodegradables en un periodo inferior a 10 años.
Se realizó un detallado estudio de optimización de la fabricación de adobes valorando los factores económicos, ecológicos y los rendimientos de producción. Así se pudo ajustar y optimizar  el proceso de fabricación de los adobes. Curiosamente, lo más ventajoso en este caso resultó ser fabricarlos en la misma obra, mezclando y amasando manualmente de la misma manera que hicieron los residentes originales del barrio en las décadas de 1950-1960. Gracias a la buena planificación y organización, pudimos ejecutar los adobes y los muros de esta vivienda ecológica con una inversión similar a la de una vivienda convencional (de ladrillo y hormigón)
Tras una primera evaluación de los tipos de tierra disponibles en las 8 canteras más cercanas a la obra se desarrolló una mezcla óptima compuesta por una tierra muy arcillosa y otra más arenosa de Juslibol.
Esta mezcla formulada solamente a través del tacto adquirido con experiencias anteriores y mediante la realización de ensayos sencillos de campo (churro, pelota, decantación…), fue contrastada por la experiencia de Pepe Rodrigo y Jesús Juan Lacambra (dos antiguos adoberos zaragozanos que comenzaron a trabajar realizando adobes con 8 años). Simplemente con el amasado, ambos confirmaron la idoneidad de la  mezcla formulada y la proporción de paja y agua, por lo que realizamos los primeros 200 adobes.
Tras comprobar el correcto secado (sin agrietamiento) de los adobes y su dureza, la mezcla fue analizada en los laboratorios de la Universidad de Granada mediante ensayos de resistencia a tracción, compresión, flexotracción, difractograma de Rayos X y ensayos de envejecimiento acelerado (con ciclos de hielo-deshielo y sales).
Los ensayos científicos ratificaron  la calidad de la mezcla formulada  a partir de los ensayos de campo y los experimentados adoberos (Jesus Juan y Pepe Rodrigo), por lo que comenzamos la fabricación de los 20.000 adobes necesarios, que fueron realizados casi en su totalidad por José Antonio Bel Gaudó. La producción de estos adobes supuso cinco meses de trabajo continuo transformando 80 toneladas de tierra en adobes.
Gracias el estudio y optimización de producción, el coste de cada adobe fue tan solo de 0,65 €/unidad. Como comparativa, un ladrillo del mismo tamaño pero de hormigón (gero) suministrado en obra cuesta 0,43 €/unidad. El presupuesto final al construir la vivienda con adobes fue de 4.400 € más alto que con gero, y 6.300 € más alto que con el uso de termoarcilla. Este ligero sobre-coste se amortiza rápidamente al valorar los beneficios térmicos que aporta el adobe, demostrando que hoy en día es viable el uso del adobe dentro de la construcción de viviendas.
La ejecución de los muros de adobe fue realizada con aparejo Flamenco y juntas de mortero de cal. Posteriormente las paredes se revocaron con barro de adobe como capa de nivelación y una fina capa de terminación a base de arcillas blancas (caolinita) con celulosa, por lo que no se han pintado las paredes.


Ámbito social y económico del proyecto

Hacer las cosas lo más simple posible pero no más sencillo.
Albert Einstein

El trabajo se realizó desde la vertiente ética y consciente, con la participación orquestada de promotores, constructores, colaboradores y técnicos. Entre todos, se fueron superando las constantes dudas técnicas y constructivas propias de la innovación en el uso de materiales que se estaba implementando.
En varias ocasiones hubo que recurrir a la experiencia y los conocimientos de albañiles jubilados. Para divulgar y no perder estos conocimientos se ofrecieron una serie de cursos gratuitos de construcción con tierra. Más de 150 personas pasaron por estos cursos: ciudadanos interesados, profesionales de la construcción, técnicos, y también vecinos del barrio, que construyeron sus propias casas con sus padres y colaboraron haciendo sus adobes hace más de 50 años.
Mediante esta divulgación, se realizó una puesta en valor de los oficios perdidos como adobero, calero, estucador… permitiendo la trasmisión del conocimiento transgeneracional; un valor patrimonial en riesgo de desaparición.

Conscientes de la importancia de la economía local, se contrataron preferentemente gremios y trabajadores autónomos del propio barrio, optando por materiales poco industrializados para incorporar la manufactura y artesanía al proyecto.
Analizando críticamente este proyecto, se ha demostrado que es posible construir una vivienda contemporánea con adobes, respetando las condiciones de calidad, eficiencia térmica y viabilidad económica propias de la actualidad.



(*) Escrito en homenaje a Antoine de Saint-Exupéry, cuando era niño.
(1) de la Sota: Un buen día dejé de trabajar y procuré pensar libremente en lo que hacía y se hacía. Ese mismo día empezaron a desprenderse tantos añadidos que a cualquier pensamiento serio sobre arquitectura se abrazaban, se pegaban como auténticas lapas, crustáceos. El resultado limpio era atractivo y pensé que también podía llamarse Arquitectura, tal vez arquitectura, y disfruté con esa a minúscula, ya que me bastaba para resolver los problemas que siempre la arquitectura tuvo que resolver: ordenación del mundo en donde desarrollamos nuestra vida.

Habitando al humano

Inmerso en la locura colectiva, mentalidad patriarcal o como quiera que cada cual decida nombrar a la climatología social en que habitamos y nos habita -rebaño definitivamente sin pastores, o quizás con tantos pastores que ya no se sabe hacia cuál correr-, quiero compartir algunas observaciones y preguntas que nos invitan a poner el foco en lo que podría ofrecer una experiencia más íntima y transformadora de esta era en profunda renovación. Quizás no sea fácil darse cuenta de que gran parte de lo que hacemos con nuestras mejores intenciones (y digo nuestras, porque la 'mejor intención' no es algo propio, aunque a ti y a mí nos lo parezca) consiste en la reproducción de los mismas programaciones mentales que alimentan la autoridad que nos centrifuga, nos cuece y nos engulle: nuestra falsa autoridad. El patriarcado.  

Como seres humanos condicionados experimentamos determinados apegos o adicciones, frecuentemente desmedidas, por ciertas actitudes o posicionamientos ante la vida de los que cada cual es más o menos consciente. (Conviene recordar que resulta enormemente más fácil ver la paja en el ojo de un hermano que la viga en el propio)

¿Verdaderamente es importante para mí que podamos hacer millonarios a esos cinco jóvenes? ¿Acaso no son ya los más 'ricos' del planeta el mayor peligro para la vida y seguimos alimentando su riqueza y poderío? ¿Me asusta vivir a expensas de una leyes tan injustas, tan disparatadas, tan caprichosas...? ¿No será que las estoy llamando así porque no las comprendo? ¿No será que las llamo así porque no comprendo el contexto en que han sido creadas? O, tal vez... ¿Será que las llamo así porque a quien no comprendo es a mi mismo?

Cuando vivimos sumergidos permanentemente en la polaridad cultura-natura, estamos dejando pasar la oportunidad de explorar y de ver por nosotros mismos, que la falta de equilibrio que percibimos entre los polos podría ser el reflejo de la tensión acumulada -más o menos aguda, que se produce entre lo que creo ser y lo que soy, entre lo aprendido y lo innato, entre la mentalidad racional homogeneizada y la naturaleza individual encorsetada- que impide que nos experimentemos como seres completos en continuo aprendizaje, próximos (o no) al equilibrio mental que permita (o no) al flujo de la vida renovarse en nuestro organismo cuerpo-mente; en la experiencia de estar en paz, con lo que hay, en este momento.


¿Cómo me siento al estar presente en este momento? ¿Podría ser que aquello que estoy rechazando, o preferiría no ver de piel para fuera, se corresponda con lo que me resultaría inaceptable si dirijo la mirada hacia 'adentro'? ¿Podría mirar sin expectativas, sin ‘buenas intenciones’... sin impaciencia? ¿Podría mirar sin temor a que la vida sea algo diferente a lo que quiero que sea o a lo que creo que es? ¿Podría permitir que la vida me revele mi naturaleza esencial? ¿Podría experimentarla sin filtros, sin maquinaria... sin mí, siquiera sea por un instante? 











Viñeta de El Roto

sábado, 30 de junio de 2018

Congreso ALTEHA Buenos Aires. Publicaciones



Pronto aparecerán publicados los trabajos presentados en el pasado Congreso Internacional ALTEHA V realizado en la ciudad de Buenos Aires en el pasado septiembre 2018. En breve podremos presentar los enlaces de las investigaciones publicadas. Agradecemos la ayuda y atención prestada a todos los integrantes que organizaron el Congreso desde la Universidad Nacional de la Matanza.

Congreso "Forum Habitar" Brasil, Belo Horizonte. Publicaciones enero 2018.




Ya se han publicados los artículos que fueron presentados en el pasado "Fórum Habitar" celebrado en la ciudad  brasileña de Belo Horizonte en noviembre del pasado año 2017. Estamos contentos por haber podido dar difusión a varios trabajos de investigación y de las herramientas utilizadas en el estudio que se han presentado aquí (en el Blog) y en el  portal de "Arquitectura Humana" desarrollado por Ignacio Abad Cayuela. Muy agradecidos por seguir creciendo juntos...


A continuación dejamos los enlaces de las publicaciones editadas a través de la Editorial digital Even:

IGNACIO, Abad Cayuela; ORTOLANO, Juan Moreno. HACIA UNA HUMANIZACIÓN DE LA ARQUITECTURA.. In: Anais do Fórum Habitar. Anais...Belo Horizonte(MG) UFMG, 2018. Disponível em: . Acesso em: 30/06/2018 16:41


ORTOLANO, Juan Moreno; SEOANE, Veronica B. Lugli. VIVIR LA CIUDAD, PERTENECER A LA CIUDAD. EL CENTRO DE ARTESANÍA DE LORCA (ESPAÑA)... In: Anais do Fórum Habitar. Anais...Belo Horizonte(MG) UFMG, 2018. Disponível em: . Acesso em: 30/06/2018 16:43


MARCELO, Robles,; ORTOLANO, Juan Moreno. ALTERNATIVAS AL CANON. PROYECTO Y ARQUITECTURA DESDE LA PERIFERIA CRÍTICA.. In: Anais do Fórum Habitar. Anais...Belo Horizonte(MG) UFMG, 2018. Disponível em: . Acesso em: 30/06/2018 16:44




miércoles, 30 de mayo de 2018

VIII Encuentro de Docentes e Investigadores en Historia del Diseño, la Arquitectura y la Ciudad. Córdoba. Argentina. Mayo 2018.




Hemos tenido la oportunidad de participar con un trabajo de investigación en el reciente "VIII Encuentro de Docentes e Investigadores en Historia del Diseño, la Arquitectura y la Ciudad" celebrado en la ciudad argentina de Córdoba en este mes de mayo. El proyecto ha sido desarrollado, conjuntamente, con la profesora Bettina Donadello de la Universidad Nacional de la Matanza y será publicado en las Actas o libro próximamente.

Congreso ICOMOS Brasil, Abril 2018





En el pasado Simposio Internacional ICOMOS Brasil, celebrado entre los días 25 y 28 de Abril de 2018 en la ciudad brasileña de Belo Horizonte, se han podido presentar dos trabajos: "Construir en el tiempo: aproximaciones a las obra de Juan Antonio Molina Serrano", y, "Paradojas de la intervención en el patrimonio construido. Algunos apuntes y casos de estudio". A continuación, dejamos  el resumen que se refiere al primero de ellos:


RESUMEN
La propuesta que sigue profundiza en la trayectoria profesional del arquitecto Juan Antonio Molina Serrano, indagando fundamentalmente en algunos casos de estudio que explican su actuación en el campo patrimonial arquitectónico y sus metodologías de intervención -resignificación- y rehabilitación en edificios históricos. Se analizan las fuentes teóricas y proyectuales de este arquitecto, entendiéndolas como testimonios concretos que nos ayudan a conocer y contemplar una ciudad más respetuosa y cercana sin renunciar a su herencia urbana. Dos son las vías, en su trabajo, que se pretenden mostrar en el Congreso del ICOMOS, Brasil, 2018: una primera lectura que dará cuenta de sus preferencias frente al patrimonio y explicará la concordancia entre estas (seguimiento, debate y ruptura) y el clima cultural de la España de los ochenta; y una breve síntesis de las intervenciones realizadas por el arquitecto. Desde la inicial apropiación del Restaurante los Apóstoles (1977), pasando por la intervención en el locus para el Teatro Vico (1987), hasta culminar en la cuidada reflexión de raigambre moderna realizada para la Capilla del Socorro (Catedral de Murcia, 1997-2002), su trabajo expone la heterotopía de sus metodologías y la predisposición del autor a mantener un equilibrio entre la afirmación de la modernidad -su seguimiento- y la necesaria conciliación con la historia. 

jueves, 5 de abril de 2018

Arquitectura Humana: transformar la crisis en oportunidad

En esta intervención reivindicamos el uso del adobe como material contemporáneo de construcción. Cambiamos la imagen pobre que culturalmente se atribuye al adobe -barro y paja moldeados y secados al sol- para ofrecer una respuesta innovadora sustentada por los múltiples beneficios que añaden valor a esta vivienda de nueva planta en el hábitat urbano.

Aprovechamos la oportunidad de esta reciente publicación en la revista EcoHabitar para dar las gracias al arquitecto Pedro Bel, especialista en construcción con tierra y materiales sostenibles, y a los editores de esta revista -referente nacional en bioconstrucción e innovación arquitectónica como respuesta para frenar el cambio climático-.


En el artículo publicado hace unos días, Pedro Bel e Ignacio Abad, exponen las claves de este proyecto en el que el estudio del entorno y la reflexión desprejuiciada fueron factores determinantes que les llevaron a diseñar y construir esta vivienda de nueva planta con adobes fabricados artesanalmente en la misma parcela. Sobre las consideraciones estéticas prevalecieron los criterios de sostenibilidad, economía y compromiso social, así el proceso constructivo se vio favorecido con labores de investigación universitaria y revalorización de oficios perdidos, abriendo a la ciudanía la obra para promover la transmisión de conocimientos. El resultado es una vivienda pasiva que aprovecha el soleamiento, estudia y valoriza la construcción tradicional local y satisface los requisitos de consumo “casi nulo” que serán obligatorios en 2020. A través de un continuo análisis de presupuestos de materiales y procesos conseguimos finalizar la vivienda con un 85% de materiales ecológicos en un precio similar al de la construcción convencional. Esta optimización desarrollada de la fabricación de adobes permitirá que el uso de este material pueda proliferar en el siglo XXI.

Compartimos resonancias con muchos de los proyectos que expone Gunter Pauli en el último Foro Global de Negocios celebrado hace exactamente un año en Uruguay:


No aceptamos las reglas del juego, las cambiamos. No nos sometemos a las ideas del consumidor porque el consumidor es ignorante de las nuevas oportunidades. 

El autor del libro La economía azul, responde con preguntas y exclamaciones provocadoras en una entrevista: 

¿Cómo se puede defender que todo lo que es bueno para la naturaleza y todo lo que es bueno para su salud es caro? !No tiene sentido! ¿Quién inventó un sistema donde solo los ricos pueden permitirse vivir de manera saludable?

Expone con resultados y evidencias que existen otras lógicas de producción que son más eficientes y, por lo tanto, más respetuosas con la naturaleza y accesibles a los menos favorecidos. 

sábado, 31 de marzo de 2018

PATRIMONIO INDUSTRIAL ARQUITECTÓNICO DEL PARTIDO LA MATANZA: El caso de la fábrica Chrysler Fevre Argentina






Breve estado de la cuestión
A la hora de reponer líneas de investigación que tengan al Patrimonio como eje de su análisis es necesario remitirnos a las definiciones e iniciativas de la UNESCO al respecto, dado que sus posicionamientos han, de alguna manera, marcado la “agenda” de temas a discutir. Así como la multiplicación de “sitios” considerados patrimoniables se multiplica día a día, la categoría misma de Patrimonio se expande hacia objetos -materiales o no, tangibles o no- hasta hace muy poco tiempo, impensados. Prueba de ello está en la proliferación del listado propuesto por la UNESCO desde la elaboración de los “Textos básicos de la Convención del Patrimonio Mundial” de 1972, hasta nuestros días. Cuestión que problematiza el historiador Francoise Hartog[1] advirtiendo críticamente que “los patrimonios se están multiplicando” y por ello, se corre el riesgo de diluir su significado, así como su significación. Plantea el problema que surge con la relación clave con la industria del ocio y la economía de mercado e instala en los estudios sobre la temática argumentos potentes como la necesidad de pensar al Patrimonio como una representación del pasado en el presente, sin la mediación explícita de la Historia y puede, provechosamente, estudiarse no desde el pasado –del que es un símbolo-, sino más bien desde el hoy, como una señal de ruptura entre el presente y el pasado. Así mismo, sostiene que las políticas patrimoniales conforman escenarios en los que se despliegan los conflictos entre distintas interpretaciones, sentidos y funciones del pasado, con miras a la intervención sobre el presente, y que conllevan una cierta proyección hacia el futuro. El Patrimonio se constituiría, entonces, como un mediador a través del cual uno o distintos colectivos sociales en pugna trazan  aquel vínculo con su pasado, y por lo tanto se instituyen en generadores de imaginarios sociales. Preguntándose: ¿preservar qué, por quién y para quién?, el autor pone el ejemplo del Berlín pos Muro como laboratorio privilegiado para observar estas problemáticas, dado que es un emblema de una sociedad/ciudad atrapada entre la amnesia y el deber de memoria. ¿Qué pasado exaltar y cuál olvidar? Y más específicamente, desde un punto de vista histórico arquitectónico-urbanístico: ¿Qué destruir, qué conservar, qué reconstruir, qué construir y cómo?[2]
En lo que se refiere al contexto nacional, a efectos de contribuir a clarificar y orientar futuras selecciones de ejemplos, y salvar desequilibrios temáticos y territoriales en los bienes declarados, desde la Comisión Nacional de Monumentos se está llevando a cabo un Plan Nacional de Patrimonio Industrial, amplio en lo cronológico, diverso en lo temático e inclusivo en las escalas de aproximación, que ha permitido configurar un preinventario de los bienes existentes en diversas regiones.[3] Respecto de los estudios abocados específicamente a la trayectoria de la problemática en el Partido de La Matanza, contamos con una serie de investigaciones del último lustro que aportan insumos valiosos al presente estudio. En este sentido, el libro de Agostino, Los primeros veinte años de la Universidad Nacional de La Matanza,[4] desarrolla los aspectos centrales del recorrido las automotrices en la región, para luego adentrarse en la conversión del edificio en la actual sede universitaria. Así mismo, desde la Junta de Estudios Históricos del Partido de La Matanza-Secretaría de Extensión de la UNLaM también se han realizado aportes en esta área del conocimiento; la publicación “Marcas y huellas urbanas en la memoria del Partido de La Matanza” del 2010, da cuenta de visiones sobre la experiencia fabril matancera a través de la recopilación de una serie de testimonios.[5]

La Chrysler Fevre argentina
Nuestra propuesta se centra en el análisis de las instalaciones que pertenecieron a la fábrica Chrysler Fevre Argentina; con el objetivo de lograr una reflexión amplia sobre el concepto de Patrimonio, así como de las políticas de patrimonialización. En este sentido, la actual sede de la UNLaM es estudiada como un referente de Patrimonio Histórico Arquitectónico Industrial a escala territorial, nacional e internacional. Así mismo, responde a razones estratégicas que sugieren que existe una vacancia en las investigaciones sobre el Patrimonio Industrial en el contexto local.[6]
En términos urbanísticos podríamos afirmar que existe en el Partido de La Matanza un entramado patrimonial de diversa índole: histórico, arquitectónico, paisajístico, industrial, ambiental, que hoy es pre existente y que subyace en la memoria colectiva, que está inserto y a la vez perdido en el tejido urbano. Que ese entramado está constituido por redes tangibles e intangibles que fueron tendidas en algún momento y que hoy están rotas, interrumpidas, fragmentadas, inorgánicas. Un reflexión en regla sobre las características patrimoniales de este edificio fabril debe referirse tanto a sus condiciones tangibles como intangibles; yuxtaponiendo a las referencias históricas materiales (como objetos, estructuras u edificios), aquellas llamadas “huellas de la memoria” que actuando como interruptores logran “encender” o evocar procesos históricos de gran impacto en la comunidad en su conjunto. En este sentido, la llamada “vida en las fábricas”[7], implicó en nuestro país un conjunto de experiencias diversas de luchas, organización, conquistas, resistencias y represión a lo largo del tiempo. Considerar al Patrimonio Arquitectónico Industrial en la Argentina implica pensar a las fábricas como el escenario de las primeras formas de organización del movimiento obrero, de la Resistencia Peronista, del accionar del Terrorismo de Estado, de la desmovilización, las políticas del neoliberalismo económico y la desintegración social, así como de su reorganización mediante los nuevos movimientos sociales y el ímpetu del cooperativismo y finalmente, la recuperación industrial de la última década. Así mismo, el inmueble objeto de nuestra investigación está actualmente en actividad, reconvirtiéndose en una casa de estudios superiores de destacada significación a nivel territorial y nacional, por lo que el mismo concepto de Patrimonio debe referir a un proceso activo y “vivo”.

La transformación del conjunto
La aventura transformativa del conjunto fabril de la Universidad de la Matanza enlaza directamente con una fuerte y creciente sensibilización patrimonial que se extiende, en general, por todos los territorios. Una concientización, iniciada durante los años setenta y confirmada como viable en los ochenta, que progresivamente no sólo incluirá el legado histórico heredado y más pretérito – indudablemente el que más participa de esta nueva coyuntura- sino que también indagará en el escenario validado de la arquitectura moderna y su extensión temporal durante el siglo XX. Precisamente desde ese nuevo espacio de relativa asertividad moderna o contemporánea, surgen incitativas que pretenden reactivar conjuntos en los que también se cuenta el citado. De esta manera el patrimonio industrial comienza también a verse como valioso y atractivo, desligándose de las maneras y los modos desde los que se había entendido o interpretado con anterioridad: “Para unos la presencia industrial estaba llena de ensoñaciones de progreso, con sus chimeneas humeantes y las muchedumbres que allí trabajaban. Pero para otros estaba rodeada de ruidos y suciedad. Para quienes amaban las arquitecturas clásicas, estas construcciones no tenían ningún atractivo, y hasta era casi seguro que ni siquiera se las viera como verdadera arquitectura, sino como “mera construcción”. De allí que cuando se empieza a hablar de patrimonio, las fábricas, los muelles, las estaciones, los depósitos, no fueran siquiera mencionados.”[8]
Durante los años 80, efectivamente, fecha en la que se inicia la reactivación de todo el entorno construido de la universidad, se instaura un campo de sensibilidad política e institucional, también disciplinar, que se extiende, como venimos apuntando, por gran parte del mundo. Surgen, entonces, conceptos como los de reversibilidad, que se hacen comunes dentro del territorio de la arquitectura: la reutilización o refuncionalización de los vestigios y contenedores del pasado, y más concretamente, de los espacios singulares o programáticos con los que se cuenta, halla desde nuevas formulaciones, usos y programas, la mejor de las herramientas para salvar y legitimar un patrimonio en peligro de olvido y derrumbe. Así comienza a reavivarse la fiebre por la rehabilitación de edificios y fábricas antiguas o modernas – como es este caso- para los nuevos usos y predisposiciones sociales: “La mejor manera de conservar un edificio –se ha repetido numerosas veces- es utilizarlo; la cuestión es hacerlo sin forzar el mismo. Pocos edificios, a excepción de la mayoría de los religiosos, pueden seguir desempeñando el mismo destino original. El cambio de uso no resulta grave si la nueva función se prevé compatible con la estructura, tipología y elementos del edificio patrimonial”[9].
En particular, y como demostración del alcance creciente de estas nuevas situaciones, se van a dar casos en donde el patrimonio industrial va a situarse como el depositario construido que albergará las crecientes tipologías universitarias[10]. Así la Matanza se erigirá también, al hilo de conjuntos muy importantes como los de Quilmes[11], Lanús, San Martín y, por ejemplo, los tres depósitos en Puerto Madero hoy trasformados como nueva sede de la Universidad Católica, como otra oportunidad pertinente en donde fraguan las iniciativas a las que nos referimos. Todos son casos, entre otros muchos, que facilitan un campo experiencial edilicio que valida las características tipológicas con las que se cuenta de cara a su transformación y acuerdo con las acciones y usos del presente.  Podríamos por lo tanto señalar, que es desde esta reversibilidad inicial y continuadora, desde la que termina proponiéndose su salvaguarda: “Se ha tratado del debate de dotar a los edificios muertos de usos contemporáneos en el entendimiento de que un edificio sin uso está abocado a la destrucción por el abandono. Lo cual es cierto y verdadero. Pero de esta situación se ha pasado a dotar de funcionalidades cualquiera a los inmuebles; las más de las veces con absoluta incompatibilidad. Ya sin entrar siquiera en el problema de la reversibilidad”[12]
Estos últimos casos enumerados -y el que nos ocupa-, sin embargo, sí constituyen, a nuestro modo de entender, ejercicios afortunados de compatibilidad, demostrando desde el tiempo prolongado de su uso, la razonable y adecuada imbricación que han tenido las antiguas fábricas como aptas y fiables para las rutinas generales de la universidad; más allá de las problemáticas de funcionamiento normales de cualquier contenedor arquitectónico. Los grandes espacios, desde sus narrativas neutras y universales, han favorecido el buen comportamiento de los nuevos espacios y lugares que se han aplicado distintamente. Dos pueden considerarse, fundamentalmente, como las líneas de rehabilitación/intervención que se llevaron a cabo en el caso que nos ocupa: la que se refiere a la acción sobre los propios contenedores existentes, y la que relata una operación más compleja y sensible que comporta la construcción de su entorno.
En su primer estadio, la  intervención parece remitirse a un “vaciado” general de todos los edificios existentes, por lo que se podría hablar, en términos de Francisco de Gracia, de una rehabilitación “circunscrita”[13]. Ésta, por lo tanto, parece constituir una directriz frecuente, a la que se suma la diferenciación o complementación entre los tratamientos espaciales internos, y la situación de adecuación –“decoro”/tratamiento- de los exteriores. Si en los interiores permanece principalmente el mecanismo de la asepsia y de cierto neorracionalismo implícito -modulaciones, divisiones, reparticiones, expresión del comportamiento funcional y estructural, etc.- que de alguna manera se mantiene fiel a las categorías aplicables al nacimiento o génesis de la propia edificación, en su exterior, se produce una fragmentación o discontinuidad morfológica, cuando los complementos que se suman a la neutralidad de los contenedores aparecen tratados desde una iconografía de procedencia marcadamente ecléctica, neohistoricista, o si se quiere, ya que en el momento de su rehabilitación estaba muy en boga, del repertorio postmoderno[14]. No entraremos en consideraciones con respecto a esto último, pero parece ser una realidad que incluso desde los grandes “propileos” de entrada, se sitúa como constante bastante anacrónica de la intervención[15].
No es, sin embargo, así el tratamiento y esfuerzo sobre el entorno amplio comprendido dentro de los límites de la Universidad que sí profundiza en bondades que merece la pena sean reseñadas. La realización y refuncionalización de un conjunto de estas características, también comporta habilidades que entran a formar parte de su construcción y que no pueden sostenerse, únicamente, desde las virtudes edilicias sino son otros agentes fundamentales, los que entran a formar parte para su adecuación. El vivir y el convivir -los espacios relacionales y comunicacionales[16]- que los diferentes lugares de la Universidad ha generado, sitúan este entorno de la ciudad universitaria, como quizá, el lugar de aglomeración ciudadana más importante de todo el Distrito de la Matanza y zonas aledañas, haciendo que los entornos vinculados al aprendizaje, la enseñanza y el diálogo comporten un reducto sano frente al imperio consumista exterior propuesto desde la cultura global en la que nos encontramos[17]. Por lo tanto, resulta de especial relevancia subrayar cómo y de qué manera un conjunto fabril y de diversidad tipológica como el tratado se ha convertido en, quizá, el mayor exponente de congregación social en este distrito, demostrando, hasta qué punto la arquitectura actúa como una “experiencia integradora” -Zevi- que ayuda y colabora determinantemente en la construcción de los distintos universos sociales de nuestras ciudades. La recuperación de este patrimonio está estrechamente unida, por lo tanto, no únicamente a una labor necesaria de patrimonialización del legado arquitectónico de la ciudad y sus huellas, sino también, a la exaltación de la “celebración” ciudadana -enseñanza, aprendizaje y comunicación- que tantas veces ha reiterado como necesario el crítico y arquitecto Juhani Pallasmaa[18]. Se podría señalar que con la intervención y rehabilitación del conjunto fabril para sede universitaria, también se ha regenerado y fortalecido la propia identidad social y cultural de esta zona y territorio del gran Buenos Aires.
Confrontando dos entradas generales sobre la cuestión del Patrimonio Histórico Arquitectónico Industrial; aquellas referidas al marketing urbano –preocupado por generar productos turísticos atractivos y valorados en el mercado, sin contemplar las posibles pérdidas de identidad específica- y aquellos abordajes que priorizan los análisis históricos para una valoración sensible de dichos espacios; el presente proyecto sostiene que el Patrimonio es mucho más que un Recurso (económico, urbanístico, turístico, etc.), sino que es una forma de indagar al pasado y reflexionar sobre el propio presente social. En este sentido, analizar los distintos aspectos que constituyen el carácter patrimonial del edificio de la sede de la UNLaM representa un significativo aporte a la construcción historiográfica e identitaria.


[1] Hartog, Françoise, “Historia y cultura: regímenes de historia y memoria”, presentado en la publicación de la UNESCO: Museum Internacional, N° 227, Diversidad Cultural y Patrimonio UNESCO, en 2005.
[2] En sintonía con estas líneas de trabajo podemos ubicar los estudios de Pagano, Nora y Rodriguez, Marta, Conmemoraciones, patrimonio y usos del pasado, Buenos Aires, Miño y Dávila, 2014; García Canclini Néstor, “Los usos sociales del patrimonio cultural”, en: Florescano, Enrique (Comp.) El patrimonio cultural de México, México, FCE, 1993; Prats, Llorenç, “El concepto de patrimonio cultural”, Política y sociedad,  Nº 27, 1998, págs. 63-76 y del mismo autor; “Concepto y gestión del patrimonio local”, Cuadernos de Antropología Social, N ° 21, 2005 y “El Patrimonio en tiempos de crisis”, Revista Andaluza de Antropología, N ° 2, marzo de 2012, entre varios autores que están analizando las dimensiones teórico metodológicas de la categoría de Patrimonio.
[3] Ver: http://www.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/238854/norma.htm.
[4] Agostino, Hilda N.; “Los primeros veinte años de la Universidad Nacional de La Matanza”, Ramos Mejía, Editorial CLM, 2011.
[5] El trabajo de Dawyd, Darío; Mancini, Yanina; Medina, Gabriela; Pantanetti, Claudio; Diaz Hlavka, Juan Pablo: “La militancia fabril en la zona oeste del Gran Buenos Aires y su lugar en las experiencias nacionales de radicalización, reorganización y represión sindical, 1966-1983”, presentado en las I Jornada de Investigación Interdepartamental, “25º Años de Desarrollo e Innovación en el conocimiento” organizadas por la Universidad Nacional de La Matanza en 2014; también es ejemplo de estos avances. Finalmente, dentro de esta línea de trabajos, en 2013, Alejandro Enrique y Adolfo Correa publican Historia de la producción en La Matanza, editado por el Centro de Estudios Históricos de La Matanza, en donde se reconstruyen acontecimientos significativos del desarrollo industrial en el territorio.
[6] A fines de 1991, la UNLaM toma posesión en forma definitiva del predio que ocupa actualmente (ex Fábrica Chrysler), gracias a una Ley que beneficiaba a universidades permitiendo comprar predios a cambió de deudas impositivas, adquiriéndose el predio a nombre de la Fundación Universidad de La Matanza.
[7] Lobato, Mirta Zaida, La vida en las fábricas, trabajo, protesta y política en una comunidad obrera (1904-1970), Prometeo libros/Entrepasados, Buenos Aires, 2001.
[8] VIÑUALES, G.M. Miradas al patrimonio industrial. Miradas sobre el patrimonio industrial. Buenos Aires: CEDODAL. 2007. Págs. 7-14.
[9]   NOGUERA, F. Revista: Ars Longa nº 11. 2002. Pág. 109.
[10] “Las fábricas han cambiado en sus necesidades de espacios y sus exigencias de ubicación dentro de las ciudades, mientras que otras funciones van requiriendo lo que aquellas ya no usan. Esto ha abierto posibilidades impensadas hace un par de décadas. Una de esas posibilidades ha sido la de albergar centros de estudio, como las universidades” Ibídem. Pág. 13.
[11] Véase: FAIVRE, M; BORTHAGARAY, J. La Universidad Nacional de Quilmes: refuncionalización de la ex fábrica Fabril Financiera de Bernal. Op. Cit. Miradas…Págs. 107 108
[12] RIVERA BLANCOA, J. El patrimonio y la restauración arquitectónica. Nuevos conceptos y fronteras. Madrid: 1999. Pág. 186.
[13] DE GRACIA, F. Construir en lo construido. La arquitectura como modificación. Madrid: Nerea. 1992.
[14] “Este pasar desapercibido no debe suponer mimetismos o historicismos que fueron propios del siglo XIX o primera mitad del siglo XX, y que algunos historiadores contemplan con nostalgia al desconfiar del valor de la arquitectura moderna en relación con la arquitectura histórica. Como arquitecto defensor del patrimonio histórico, comprometido con mi tiempo, reclamo el difícil equilibrio entre conservación y creatividad al actualizar los usos, dentro de los límites que el edifico impone para salvar su autenticidad, teniendo en cuenta compaginar la doble instancia brandiana, histórica y estética, pero con un sentido constructivo de la forma que le faltó al maestro italiano” Op. Cit. NOGUERA. Pág. 109.
[15] “La perversión de los valores del lugar es la primera causa de la desaparición de la memoria urbana, que tiende a suplantar por la réplica (…) En lugar de una deseable reconciliación de los ciudadanos con las propuestas más audaces, se busca el favor de la opinión ciudadana sobre réplicas y replicantes (…estas propuestas) por un lado, quieren ser hitos de un mundo nuevo – sin relación con el más cercano en su espacio y su tiempo- por otro, se trata de evocar su función simbólica con una apariencia de pasado, (…) de una tradición inexistente (…) Los replicantes y las réplicas proliferan (…) como partes de un todo imposible de juntar  (…) El totalitarismo unitario de la frivolidad”. HERNÁNDEZ PEZZI, C. La ciudad compartida. El género de la arquitectura. Madrid: Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. 1998. Págs. 100-104.
[16] Valores que continúan los ya citados en intervenciones como la realizada en la Universidad de Quilmes; los propios artífices lo explican así: “De una ciudadela amurallada, poblada de construcciones seriadas guiadas sólo por el objetivo de la producción textil, la lógica de las máquinas y de la materia prima, pasamos a “capturar” una dosis de alegría, de afabilidad y de comunicación para las miles de personas que hoy la habitan” Op. Cit. Miradas…Pág. 107.
El espíritu “afable” y la alegría del habitar, también se comparten dentro del escenario de la Universidad Nacional de la Matanza. La gran avenida, casi una gran plaza longitudinal, que ordena como eje principal todo el conjunto, es también un lugar festivo, de recreación y celebración, en donde incluso, no sólo se cuentan los actos académicos y de difusión científica, sino que se despliegan los acontecimientos cívicos y sociales más variados: desde ferias de la artesanía hasta conciertos de tango, milongas y otros eventos diversos.
[17] La propuesta ha evitado que al final este espacio público no termine produciendo otro lugar más de la ciudad abocado a la transitoriedad o las formas más despiadadas del shopping contemporáneo. Así ha descrito, no sin cierto astuto cinismo, Rem Koolhaas,  las muestras o huellas del que considera es el último de los reductos cívicos de comunicación social: los centros y las grandes superficies comerciales. Citado por: LA CECLA, F. Contro l’architettura. Torino: Bollati Boringhieri. 2008. Pág. 14.
[18] Pallasmaa, J. Una arquitectura de la humildad. Madrid: Fundación Caja de Arquitectos. 2015.


Artículo presentado en el Congreso Alteha 2017. Buenos Aires. Autores: 
Ilana Martínez, Rodrigo Martin Iglesias, Juan Moreno Ortolano, Marcelo Robles