“De
aquella semilla esta siembra,
de
aquel nacimiento esta luz.
De
aquella batalla esta paz,
de
aquel crepúsculo nuestro amanecer”
“De
aquella semilla esta siembra,
de
aquel nacimiento esta luz.
De
aquella batalla esta paz,
de
aquel crepúsculo nuestro amanecer”
En ese estado en que ya no se espera, o mejor aun, cuando se ha dejado de esperar, llega sin ser notado el instante en que se cumple el sincronizar de la vida con el ser; de la vida propia en su aislamiento con la vida toda; del propio ser vacilante y desprovisto, con el ser simple y uno.
María Zambrano