"Es preciso conocer al máximo los problemas de nuestro tiempo, pero también las necesidades esenciales de las personas, que no han cambiado, pues ellas son nuestra principal unidad de medida"
José Antonio Coderch
"Es preciso conocer al máximo los problemas de nuestro tiempo, pero también las necesidades esenciales de las personas, que no han cambiado, pues ellas son nuestra principal unidad de medida"
José Antonio Coderch
AMo_arquitectura se declara en contra de la deseada normalidad
Se declara en contra de una "normalidad" depredadora
Se declara en contra de una "normalidad" indolente e individualista
Se declara en contra de una "normalidad" que ha situado al planeta al borde del colapso
AMo_arquitectura se declara a favor de otra "normalidad"
Se declara a favor de otra normalidad asertiva y protectora
Se declara a favor de otra normalidad que respeta la tierra, nuestra principal fuente
Se declara a favor de la amabilidad pedestre, la naturaleza originaria y el silencio urbanita
Queremos finalizar el año y dar paso al próximo compartiendo alimentos de enorme valor en nuestra vida y profesión.
Durante el pasado confinamiento impartimos una charla sobre una de las herramientas que mejor definen nuestra manera de proyectar: el Sistema de Diseño Humano.
Hoy seguimos dando continuidad a la difusión de Bioforma Humana por aquí:
Bioforma Humana: el mito del Edén
"Si se piensa en las semillas que se convierten en plantas o árboles, si las posibilidades de desarrollo no fuesen tan variadas y si cada crecimiento no tuviese en sí mismo una capacidad de desarrollo libre de compromisos, todas las de la misma clase se convertirían en el mismo organismo. Bajo condiciones distintas de semillas iguales, surgen naturalezas distintas.
Las condiciones en el tiempo en que vivimos son completamente distintas a las de antaño, pero la esencia de la arquitectura, la semilla, es la misma. El estudio de la arquitectura implica dejarnos influir por ella e intentar descifrar la relación de las soluciones y los detalles con la época en que están concebidas."
Jørn Utzon
Hanna Arendt
"La arquitectura no se construye para ser 'histriónica', como sostienen algunos. A una ciudad que requiere tantos artefactos urgentes -como 'una casa para cada uno', escuelas, transportes- no le interesa que se coloquen esas guindas del pastel sobre sus desastres. Es algo estúpido"
Paulo Mendes da Rocha
“
Alejandro de la Sota
"La ciudad debe devolver al hombre lo que le quitó: la luz y el aire, el espacio y el tiempo"
Amancio Williams
Juan Antonio Molina Serrano: traspasar, caminar, detenerse
Léon-Paul Fargue escribe: “Hace años que sueño con escribir una guía de París para personas relajadas, es decir, para paseantes que tienen tiempo para perder y que aman París” (Fargue, 2014, p. 15). Pero ¿es posible encontrar arquitecturas en nuestra contemporaneidad que colaboren o sirvan de depositarias para esa ´pérdida del tiempo`, que hayan sido pensadas desde la lentitud y promuevan un estacionamiento prolongado del vivir y estar en la ciudad? La obra del arquitecto español Juan Antonio Molina Serrano se inscribe en esta ruta reivindicativa. Al mismo tiempo, su aventura proyectual se sostiene en el límite de una disyuntiva: la arquitectura conciliadora, esa que se cose a la ciudad, respeta el devenir de las preexistencias y escucha la voz del pasado y el presente en un mismo escenario, asumiendo su papel intermediador; y, a su vez, la arquitectura ‘arrebatada’, la que pretende transformarse en una ciudad dentro de la dada y existente, a fin de resolver lo que la propia ciudad no ha resuelto: la muerte de la calle, la defunción del caminar en favor de las arterias rodadas, del pasaje y el comercio “mudo” (Augé, 2004, p. 84). No cabe otra solución; por eso, sus espacios recrean escenarios inventados, subvierten las atmósferas comunes del tiempo y la duración de la ciudad exterior, instigando a otra apropiación distinta de la urbe, otra manera de caminar y sentirla. Su contienda se derrama ahí: entre la utopía y la realidad. Se trataría, entonces, de describir algunos de esos amables pasajes y de plantear algunas cuestiones en relación a su obra.
En ese estado en que ya no se espera, o mejor aun, cuando se ha dejado de esperar, llega sin ser notado el instante en que se cumple el sincronizar de la vida con el ser; de la vida propia en su aislamiento con la vida toda; del propio ser vacilante y desprovisto, con el ser simple y uno.
María Zambrano